El 29 de noviembre de 1895 la cruza el General Antonio Maceo, al mando de 1536 hombres desde el Oriente, y en el lugar conocido hoy como Lázaro López se encuentra con el Generalísimo Máximo Gómez, quien la había atravesado dos días antes y le aguardaba con los camagüeyanos y villareños para formar el ejército invasor cubano y extender la guerra hasta el occidente del país, lo que desgastaría las bases del colonialismo hasta su derrocamiento total. Este hecho fue la hazaña militar más relevante de la época.
El primero en cruzar la Trocha hacia Las Villas con una columna invasora de 1 164 hombres, fue el propio Gómez, el 6 de enero de 1875, el cual tuvo seis bajas de infantería y fue herido levemente en la garganta. En esa fecha el sistema defensivo estaba estructurado en tres escalones. Unos 10 000 soldados españoles no pudieron impedir el cruce.
Entre las acciones más importantes libradas en la Trocha podemos mencionar la toma de Ciego de Ávila por Máximo Gómez, el 26 de mayo de 1876, la cual duró más de dos horas, y en la que las tropas mambisas obtuvieron víveres, ropas y armas. De igual forma, el 20 de julio de 1876, el general Manuel Suárez Delgado atacó y tomó Morón por varias horas, llevándose avituallamientos y armas para su tropa.
Durante la Guerra de los Diez Años, el Generalísimo cruzó la Trocha varias veces hacia Occidente y Oriente, así como otros oficiales del Ejército Mambí, entre ellos, José Gómez Cardoso, Manuel Suárez Delgado, Nicolás Hernández Moreno, Simón Reyes Hernández (“El Águila de la Trocha”) y Cecilio González Plana. En 1895, al comenzar la Guerra del 95, el gobierno español empezó a reforzar esa fortaleza militar.
La victoria de la invasión provocó la renuncia del general Arsenio Martínez Campos y el nombramiento de Valeriano Weyler como Capitán General de la Isla de Cuba. Weyler es tristemente recordado por sus crímenes y la Reconcentración de campesinos en las ciudades. La Trocha militar de Júcaro a Morón fue una de las pruebas de cómo España defendió los últimos vestigios de su imperio, a costa del último hombre y la última de sus pesetas.
La guerra tocaba a su fin y, después de la capitulación final de España, el 11 de agosto, los soldados hispanos abandonaron la Trocha. Así concluyó su historia. Solo quedaron en el lugar las ruinas de unos fuertes que nunca pudieron detener a los mambises, pero que han desafiado el paso del tiempo.
Por ser uno de los más grandes sistemas defensivos construidos por España en el hemisferio occidental en la segunda mitad del siglo XIX, y servir de escenario a más de 100 operaciones militares en las que las fuerzas cubanas demostraron su arrojo y astucia, a la Trocha de Júcaro a Morón se le otorgó una placa, en enero de 1990, que la acredita como Monumento Nacional de la República de Cuba.
Fuentes: Sitios web


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