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Año III, La Habana, Cuba
Tal y como señala el deseo olímpico, al competir cada deportista espera ir más alto, más rápido y más largo que los demás, pero este sano empeño no implica la prepotencia al triunfar o el enfado manifiesto si se es el perdedor. Aquí te ofrecemos algunas reglas para que te conviertas en un oponente con el que vale la pena jugar:
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