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El matrimonio es la unión legal entre dos personas libres para conformar un núcleo social. Esa “unión“ es descrita como destino feliz del amor; así, desde pequeños, somos instruidos, abierta y sutilmente, para conformar parejas estables cuyo destino es vivir “felices para siempre“.
Pero, más allá del cuento de hadas, hay una realidad, una cotidianidad, que es capaz de desprender todo vestigio de fantasía. Los matrimonios más duraderos son con frecuencia actos conformados desde la madurez, y no de las primeras impresiones. Un acto llevado a cabo por personas conscientes que desean unir sus destinos para conseguir una meta común.
La mayoría de las estadísticas sitúan el éxito matrimonial alrededor de cincuenta por ciento. Es decir, de cada dos matrimonios, uno fracasará. Esta probabilidad aumenta cuando el acto es ejecutado antes de los veinte años. Múltiples factores que van desde inmadurez, falta de proyectos comunes, inexperiencia y desconocimiento de la vida emancipada, suelen ser los causantes de estos “fracasos“. Pero, aun así, ¿qué lleva a algunos jóvenes cubanos a casarse a tempranas edades?
Causas del apresuramiento
Varios son los motivos. El primero, el impulso del amor, el dejarse llevar por los sentimientos del momento sin pensar en lo que vendrá después. El matrimonio es una realidad distinta a la que se vive bajo la tutela familiar. Hay que trabajar, aportar a la economía del hogar, dejar a un lado proyectos personales, no mas diversiones si no es en pareja…
Otra causa son los embarazos no planeados. Cuando un joven decide casarse por este motivo, está tratando de subsanar un error con otro, pues no solo es suficiente el estar esperando un hijo a una edad en la cual todavía no se sienten preparados, sino que deberán hacerle frente a una nueva realidad para la cual tampoco están listos.
En muchos casos, los padres no consienten las uniones libres entre jóvenes, así que, con el pretexto de estar fundidos y vivir bajo el mismo techo, algunos eligen esta opción. Para ellos es la forma de vencer una eventualidad y son incapaces de mirar hacia un futuro donde realmente se vean “juntos“.
Las fantasías de una boda, llevadas a cabo como los cuentos de princesas, con sus rimbombantes trajes, los suculentos cakes, las innumerables fotos con sus consabidas y manidas poses, suelen llevar a matrimonios adolescentes en los cuales, después de pocos meses, la cotidianidad da al traste con un mundo idílico y novelesco. El “y fueron felices para siempre“ de las historias soñadas se transforma rápidamente en, como escribió el poeta cubano Eliseo Alberto, “y fueron felices… hasta el fin de semana siguiente“.
La legalidad no es motivo
La edad legal para unirse en matrimonio en nuestro país es de dieciocho años. Sin embargo, ya a los dieciséis años para los hombres, y catorce para las mujeres, puede consumarse legalmente esta unión en casos excepcionales. Esto, desde luego, no significa que se encuentren en una etapa en la que se puedan tomar ese tipo de decisiones, pues aún son personas que continúan desarrollándose física y mentalmente como para tener que enfrentarse a las circunstancias propias del casamiento.
Si bien matrimonios a edades tan tempranas suelen ser mínimos y, generalmente, están condicionados por un embarazo precoz, muchos jóvenes se adentran en la vida en común, intentando llevar adelante un proyecto que en demasiadas ocasiones fracasa.
El Código de Familia cubano tiene instituido más de treinta años. Muchas de estas decisiones se adoptaron cuando aún no existía la Convención de los Derechos del Niño que está cumpliendo veinticinco años, requiere de una actualización y está pendiente de evaluar por la Asamblea Nacional del Poder Popular, para tratar de velar de mejor manera por el bien de los menores de edad.
Para muchos, es preferible que una niña embarazada formalice su matrimonio y así no sea una madre soltera. Es la solución tardía a un problema que debería atenderse desde mucho antes, con la correcta asesoría acerca de la sexualidad, que evitarían casi de seguro estos casos.
Consideraciones para un pacto feliz
Antes de tomar una decisión tan importante como el matrimonio y cuya unión será para toda, o un periodo, de nuestras vidas, deben tomarse en cuenta varios aspectos. Preguntas o decisiones válidas que pudieran hacernos decidir si actuamos acertadamente.
Primero, cabe indagar cuáles son las circunstancias que están llevando a tomar esa decisión. Casarse es algo que debemos decidir libremente y no presionados por circunstancias como embarazos, caprichos, o simplemente aparentar ante los demás.
Recibir orientación es vital. Si se cree que es tiempo de pasar a otro nivel en la relación, lo mejor es documentarse acerca de las implicaciones de la vida matrimonial. Aunque en nuestra nación se carece de estructuras efectivas para orientaciones de este tipo, siempre es bueno prever cómo se podrá llevar adelante la vida en concubinato.
Solo de amor no se vive. Hay que tener claro cómo adecuarán los presupuestos, planear dónde se va a vivir, contemplar gastos y saber si estamos aptos para mantener una casa.
¿Qué pasará con la escuela?
Muchas parejas jóvenes se olvidan de la escuela cuando se casan, pues los gastos y el tiempo que implica el estudio considerando que interfieren con las responsabilidades matrimoniales, así que tendrán que platicar qué pasará con sus estudios, y si alguno de los dos decide terminarlos, cómo van a organizarse y apoyarse.
Si van a vivir bajo el techo de alguno de los padres, serán conscientes de cumplir con las reglas que ellos establezcan.
Otro punto muy importante en el que se debe pensar antes de casarse es en los principios particulares, y si congenian con los de la pareja, así como buscar un equilibrio entre la forma en que han sido educados moralmente cada uno.
Hablar de los hábitos y costumbres personales es otro punto más a tratar antes de casarse, lo mismo con los defectos, para saber si están dispuestos a tolerarlos y finalmente llegar a un acuerdo que convenga a ambas partes.
En definitiva, conocerse además de amarse, puede ser la clave para conseguir un matrimonio feliz que perdure más allá de las probabilidades de fracaso. Un paso intenso, lleno de emotividad, pero que debe ser valorado con serenidad.
Tiempo y experiencia
Aunque las uniones libres van predominando sobre los matrimonios, la incidencia de jóvenes casados y sus posibilidades de mantenimiento a mediano y largo plazo sigue siendo un tema de interés entre la población general.
Las dificultades económicas, la falta de proyectos, la casi imposibilidad de independencia en cuestiones de vivienda, continúan siendo los principales temas a valorar por los jóvenes cubanos a la hora de enfrentarse al matrimonio.
Mayores libertades, un concepto más hedonista del amor a niveles familiares, mejor comprensión de la sexualidad, ha llevado que exista menos “presión“ avocada hacia el casamiento como medida de éxito social.
Arcaicas concepciones se han dejado atrás con el desarrollo del pensamiento social y son palpables, por este motivo, un mayor número de relaciones consensuales a cada vez menores edades.
El casamiento, como ceremonia y tradición, es asumido por aquellos que así lo desean, pero, es importante concientizar que no son la firma en el papel, ni el traje, ni las pomposidades de una festividad o la luna de miel lo que harán perdurable esa unión.
Si bien el amor no reconoce edades, en probabilidades de éxito en el matrimonio parece que la edad sí cuenta.
| Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas, 60 millones de niñas y adolescentes se casan antes de cumplir los dieciocho años, siendo susceptibles a maltratos físicos y psicológicos. |
| Según datos del CENESEZX, la tasa de fecundidad en adolescentes en Cuba en el año 2012 representó 15,9 por ciento de fecundidad total del país. Las mayores tasas ocurrieron en las provincias de las Tunas, Guantánamo, Granma, Santiago de Cuba y Holguín, siendo estas también las provincias con mayor índice de matrimonios adolescentes |
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Comentarios
Este tema es algo a lo cual tenemos que continuar pretándole atención, ya que en mi provincia (Granma) es una problemática que hoy en día afecta a una gran parte de las familias de este territorio así como de otras provincias del país, por lo cual considero que se debe continuar trabajando de conjunto familia-escuela-comunidad-instituciones del estado, para de forma conjunta yegar a soluciones más efectivas, sobre todo, en las comunidades rurales ya que es allí donde se evidencia un ligero incremento de tal problemática social, lo cual se asocia en algunos de los casos a la emansipación, vivencia de una "ilución amorosa" que al final tiene un desenlace fatal, sobre todo, porque en la mayoría no se encuentran preparados para enfrentar una vida en común.
PIENSO QUE TIENEN MUCHA RAZON EN LO QUE PLANTEAN Y ME GUSTARIA QUE TODOS LOS ADOLESCENTES PUDIERAN LEERLO Y ASI REFLECCIONAR COMO LO HICE YO
Yo pienso acerca de este tema que el matrimonio en edad adelantada como es en la adolescencia se queman estapas las cuales no recuperaras jamas en tu vida muchas personas lo hacen porque creen que han encontrado la pareja ideal para pasar con ellas la eternidad cunando lo que no saben es que se pierden la adolescencia completa y al final no son felices esto pasa por falta de comprension o confianza en ti y en los padres pero otras personas lo hacen por necesidad por el trabajo que pasan y a lo que se estan enfrentando al dia a dia que no pueden mas hay que disfrutar al maximo la vida que cada minuto segundo dia mes y año de esta que pasa nos ponemos viejos y no lo recuperamos nunca .