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Historia

El médico chino

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10 Oct 2016

 

 

Cuando alguien atraviesa por una situación difícil, muchos cubanos solemos emplear una
popular frase: "A ese no lo salva ni el médico chino". Pues, por si no lo sabías, el refrán ganó carta acreditativa gracias a un personaje real, muy conocido por el ejercicio
de su profesión.

Resulta que Cham Bom Biam, que era el nombre del susodicho, vino a Cuba después de comenzar sus estudios de Medicina, atraído por la oferta que impulsaba España
en un contrato para realizar labores agrícolas en la zona de Coliseo, provincia de Matanzas.

Dicen que el chinito logró graduarse como médico y comenzó a ejercer por aquella zona, allá por los finales del siglo XIX, alcanzando tal fama que no pocos reclamaron sus servicios en La Habana.

Pronto los aciertos facultativos de Cham Bom Biam le confirieron mucho prestigio, y a su consulta acudían pacientes de todo el país, cuyos padecimientos hasta habían sido descartados por otros de sus colegas.

Al pasar de los años, la creencia popular lo convierte en leyenda, y cada vez que se sabe de un enfermo que está muy mal, o se hace referencia a alguien que se ha metido en problemas, acudimos a la socorrida frase: "¡A ese no lo salva ni el médico chino!".

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