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Deporte

Dayron Robles
El mejor vallista del mundo
La victoria del vallista cubano Dayron Robles en la final olímpica de los 110 metros con vallas confirmó lo que millones de seguidores del atletismo decían a viva voz en Cuba y en buena parte del mundo: “Es el mejor del planeta en la actualidad”

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22 Oct 2016

(Publicado en 2008)

 

La victoria del vallista cubano Dayron Robles en la final olímpica de los 110 metros con vallas confirmó lo que millones de seguidores del atletismo decían a viva voz en Cuba y en buena parte del mundo: “Es el mejor del planeta en la actualidad”. El tiempo de 12,93 segundos del antillano, el 21 de agosto de 2008, fue solo la parte final de una historia que promete tener muchos más capítulos en el futuro.

Aplaudido con respeto por el público chino —herido por la lesión de su ídolo, el monarca de Atenas 2004, LiuXiang—, Dayron festejó con su bandera y la tradicional vuelta olímpica en el majestuoso estadio de Beijing, conocido como Nido de Pájaros. Con mucha sinceridad, el guantanamero respondió luego todas las preguntas de los reporteros allí presentes.

Para el joven de 22 años, amante de la lectura, de la música y asiduo cibernauta en Internet, el éxito olímpico y la triunfal temporada atlética de más de seis meses por Europa no disminuyeron su capacidad de sorprender a todos con un testimonio de monarca, para algunos fuera de lo común por su expresión sencilla, coordinada, talentosa, propia de un atleta que pertenece a una generación de avanzada en el mundo del músculo. Son estas sus palabras aquella noche inolvidable:

“Esta medalla de oro es para quienes siempre confiaron en mí y para aquellos que no lo hicieron, que dudaron en algún momento y hasta criticaron alguna que otra actuación (se refería a su cuarto puesto en el mundial al aire libre del 2007). Ahora que la tengo sí puedo decir que soy el mejor del mundo, pues después de romper el récord el pasado 12 de junio (12,87) no quise afirmarlo, ya que faltaba este título.

“La noche del 21 de agosto estaba tranquilo, calmado, disfrutando de lo que iba a hacer. No quería perfecciones, solo quería ganar, evitar una caída, pues había llovido y la pista podía jugarme una mala pasada. Cuando sonó el disparo solo miré al frente y le impuse el ritmo necesario a las piernas para salir con la victoria. No pensaba en el récord, es la pura verdad, aunque solo quedé a dos segundos del olímpico, 12,93 por 12,91.

“Claro, me hubiera gustado más el duelo con LiuXiang, pero la vida pone algunos obstáculos imposibles de prever. Él estuvo preparándose cuatro años para regalarle a su país un título y un espectáculo conmigo, pero se lesionó meses antes. Ahora no se puede desesperar, habrá más oportunidades. El show que tenían montado en Beijing no pudo ser, pero él y yo nos volveremos a enfrentar. De eso estoy seguro.

 

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