Sin perder tiempo, busca a Rafa, pasándole el archivo. Y así, antes del mediodía, el cuerpo de la chica ha sido compartido por casi todo el barrio y la escuela, todo ello sin que ella ni siquiera lo imagine.
Flavia sale de su casa y por algún motivo que desconoce se ha convertido en blanco de crecientes miradas y susurrantes comentarios. Una práctica privada concebida para el disfrute de dos, ha devenido acto público, sobre el cual se ha perdido todo control.
Diariamente numerosas personas son víctimas del sexting o sexteo, manifestación que puede ocasionar dolorosas huellas. Muchos de quienes envían o publican electrónicamente fotos de sí mismos semidesnudos o totalmente desnudos, lo hacen como parte de juegos sexuales con la pareja, o al menos, con alguien a quien desean interesar, y pocas veces reparan en la posibilidad de que puedan ser empleadas por terceras personas.
Ojo: Cupido ante una pantalla
El anglicismo sexting surge de la contracción de sex y texting, y se emplea para referirse al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles. Inicialmente, solo hacía referencia al envío de SMS de naturaleza sexual, pero con las posibilidades ofrecidas por los dispositivos móviles, también incluye fotografías y vídeos.
Desde sus orígenes, los medios de comunicación han sido empleados, entre otros fines, para enviar contenidos de tipo sexual, pero con las NTIC nace un peligro: la difusión masiva e incontrolada de dicha información.
En el caso del sexting se trata de vivencias muy íntimas, generadas por los propios remitentes, mediante la grabación de sonidos, fotos o videos ”calientes”, usualmente con destino a una pareja sexual o amorosa, aunque también a otros amigos como un simple juego. Esto expone al creador o creadora a graves riesgos.
De acuerdo con el sitio www.pantallasamigas.com, actualmente se ha incrementado el número de personas afectadas por tal práctica, la cual incide principalmente sobre adolescentes del sexo femenino.
Una de las primeras referencias relacionada con el fenómeno data del año 2005 en la revista estadounidense Sunday Telegraph, y desde entonces se ha constatado su presencia en varios lugares del mundo, no solo en aquellos bendecidos por la tecnología.
Diversas encuestas realizadas desde 2008 han revelado la rápida extensión de este y otros comportamientos similares online entre jóvenes. En ellas se asegura que un porcentaje significativo de este grupo etáreo había enviado instantáneas de sí mismos desnudos a su pareja.
Sin embargo, otros aseguraron haberlas compartido con personas a quienes no conocían, al no prever la posibilidad de que se reenviaran a otros o que incluso, se colgaran en varios sitios de internet, exponiéndose a ser vistos por millones.
Y aunque, de acuerdo con dichas estadísticas, los mensajes sexuales resultan más comunes que las imágenes, estas últimas mantienen preocupados a padres y autoridades ante el creciente aumento de delitos relacionados con este hecho, como el ciberacoso, ciberbulling y ciberchantaje.
Al respecto, un creciente número de países ha comenzado a alertar sobre el auge del sexting que, según reconocen, está incrementando de manera vertiginosa, las ya citadas formas de delincuencia.
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Comentarios
Bueno en la mayoría de los países el sexting es sancionado por la ley, aunque en pocas ocasiones llegan a ser condenas que sobrepasen los 2500 dólares de multa. Las cortes se basan en el hecho de " Aquella acción privada que se haga acto público deja de ser privado". Es verdad pero se supone que una relación sexual con mi pareja es privada aunque esta decida compartirla con sus amistades.