Velázquez exhortó a incrementar las actividades de orientación vocacional hacia carreras pedagógicas, en cuya formación resulta indispensable el trabajo de los monitores (primer acercamiento a la actividad profesoral), los encuentros de conocimientos y el funcionamiento de los Círculos de Interés.
Igualmente, mostró insatisfacciones con la calidad de las clases, el nivel de aprendizaje alcanzado por los estudiantes y la retención escolar en la enseñanza técnica y profesional, aunque ubicó las secundarias básicas como el
principal talón de Aquiles del sistema actual de enseñanza.
Repasando cometidos
Al echar una mirada crítica de períodos anteriores, la titular aseguró que aunque no están satisfechos, se ha trabajado en la consolidación de proyectos interesantes promovidos por el ministerio, especialmente los encaminados a la enseñanza técnico profesional.
Entre ellos, comentó, destacan la puesta en marcha de las aulas anexas, alternativa viable que permite realizar las clases prácticas de los futuros técnicos y obreros calificados cubanos.
Esas instalaciones representan hoy un nuevo escenario facilitador del ejercicio de las lecciones, en las que el educando aprende mientras trabaja, con el apoyo directo de especialistas, técnicos e ingenieros de cada industria, gracias a la firma de convenios de integración en aras de incrementar el nivel de los matriculados en la enseñanza técnico-profesional, al vincularlos con empresas, donde los alumnos dan cumplimiento a las habilidades rectoras aprendidas en la escuela, subrayó.
La metodología, expresó, busca formar las mayores destrezas posibles, a través del empleo de recursos materiales y tecnológicos, conjuntamente con el apoyo de especialistas experimentados quienes fungen como instructores.
Desde la puesta en marcha del proyecto, se han creado en todo el país más de cinco mil escuelas de ese tipo, tanto en las zonas urbanas, donde se vinculan a empresas y organismos, como en las rurales, insertadas a las labores agrícolas básicamente, explicó la ministra.
El programa comprende el uso del equipamiento, el herramental y la tecnología de las empresas, fábricas u otros organismos, deficientes en el sistema nacional de educación y los politécnicos, señaló.
Agregó que entre otras metas propuestas por el sector, destacan el desarrollo de programas y estrategias formadores de valores; el dominio y uso correcto de la lengua materna; el trabajo sistemático con la familia a partir del funcionamiento de los Consejos de Escuela y las Escuelas de Educación Familiar, así como seguir insistiendo en el aprendizaje, en la solidez del conocimiento y en el comportamiento de los estudiantes, fundamentalmente fuera de los centros.
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