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Si el hombre merece ser señalado, ser objeto de crítica o de análisis de una publicación como lo es su revista, creemos que también el patrón de conducta social de las féminas se debe publicar. No buscamos buenos o malos, solo ver una igualdad social entre el hombre y la mujer, en aras de un mundo más justo.
Creemos que con la ayuda de ustedes este planteamiento y propósito sean posibles.
Integrantes del Club de Jóvenes de la Paz
Darío Suárez Reina, Denis Rodríguez Ruiz, Nelson González Mesa, Michel Díaz Díaz, Ramón Echegoven Rodríguez y Wilfredo Cortina Bolaños.
Amigos del Club de Jóvenes de la Paz y, especialmente, amigo Wilfredo:
Publicar a favor de la mujer no significa hacerlo contra los hombres, sino, como tú bien señalas, es reconocer su misión en la sociedad y en la historia, tantas veces suplantado, ignorado, pisoteado… Reverenciar el valor excelso de la mujer es, además, un acto de humildad, educación y delicadeza.
Soy de los que piensan que cualquier exceso es malo, y si en algún momento salió a la luz el criterio de que se ha perdido el arte de piropear, o que muchos lo hacen de manera impropia, no arremetimos contra todos los hombres ni mucho menos pretendimos ser absolutos, pues sabemos que existen —afortunadamente—personas respetuosas, corteses y consideradas.
Tampoco creo que le preocupe mucho a los que eligen la senda correcta el elogio a la
mujer, puesto que ellos mismos lo hacen y sienten gusto—la mayoría— de que su accionar se universalice. Quien se preocupa, duda o padece por el elogio femenino está más cerca del temor o la envidia que del amor que debería.
Groseros e ignorantes patéticos los encontramos en el género humano sin distinción de sexo, pero ese no ha de ser el corolario. Combatamos el mal con bien e irradiemos sobre el descarriado nuestro accionar; no asumiendo una misoginia a la usanza fundamentalista.
Muchas veces, detrás de una vestimenta provocativa o de palabras soeces está el deseo de sobresalir. A esa violencia (visual o verbal) no creo feliz responder con violencia, en tanto le estaríamos haciendo el juego en una complicidad tal vez inconsciente.
Un Club de Paz ha de buscar caminos más que veredas y evitar pronunciamientos que legitimen cualquier tipo de exclusión, por muy moderada que parezca.
Mongui


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