El acoso escolar se manifiesta de diversas maneras y puede conducir al abandono de la escuela y, en casos extremos, al suicidio.
“A un niño del Cerro lo acosaron al punto que no quedó otro remedio que cambiarlo de escuela. Hace poco tiempo, en Playa, a un muchacho, trassalir de la escuela, un grupo de chicas y varones lo persiguió hasta su casa, al tiempo que le gritaban ofensas relacionadas con su identidad sexual; tuvoque intervenir el padre y el incidente degeneró en riña callejera”.
De acuerdo con la doctora Román, en toda manifestación de acoso escolar hay tres implicados: los acosados, los acosadores y los espectadores.
“Los acosados suelen ser tímidos y tranquilos, buenos alumnos, criados en familias y entornos sin violencia. Y sin caer en clichés, los acosadores, por lo general, son estudiantes con serias deficiencias, criados en entornos violentos. Un papel clave tienen los espectadores: en vez de rechazar el abuso, se convierten en aliados (activos o pasivos, pero aliados) de los acosadores”.
A pesar de la voluntad política y los indiscutibles resultados en materia de derechos de niños y jóvenes, al parecer existen brechas jurídicas que dificultan combatir el acoso escolar.
“Tenemos el Código de la Niñez y la Juventud y otras leyes, pero, que yo conozca, ningún cuerpo legal prevé que un menor pueda ser acosado por otro menor”.
¿Cómo es que el fenómeno ha ido creciendo delante de nuestros ojos sin darnos cuenta? ¿Acaso las urgencias del período especial, el déficit de maestros en las escuelas, las apuros de los padres por llegar a fin de mes, o la irritación de numerosos productos audiovisuales nos han puesto un velo sobre los ojos?
“La pérdida de valores familiares y escolares, la creciente indisciplina social y el aumento de la violencia en la sociedad influyen decisivamente en este negativo fenómeno. Y algo muy importante es el manto de silencio. Nadie habla de esto.
Las víctimas no lo hacen por temor, se callan para que no los rechacen más. Las familias lo ocultan por vergüenza. Los maestros muchas veces no le prestan atención o se desentienden. Por eso me parece muy importante que nuestra prensa tome cartas en el asunto”, alegó la doctora Román.
El acoso escolar es una cuestión compleja, con variadas aristas y donde intervienen múltiples factores.
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Comentarios
Yo estoy de acuerdo con la doctora. Cuando yo fui estudiante tenía un defecto, tenía las orejas grandes y paradas y todos me gritaban "gutacúa", "circo dumbo" y muchas más. No querían ni jugar conmigo, me desafiaban a fajarse conmigo, me rompían el uniforme; bueno en fin soporté todo eso porque mi objetivo era estudiar para ayudar a mis padres, que éramos muy pobres. Cogí una carrera y me fui becada para el Pre-Universitario. Allí nada más pude cursar hasta 11no grado, tuve que dejar los estudios por causa de las violencias y los abusos y las críticas, principalmente por no poder vestir ni calzar como los otros estudiantes. Gracias a la Revolucion Cubana me operaron de las orejas gratuitamente. Empecé la Facultad Obrero Campesina donde hice mi 12 grado. Muchas gracias y ojalá sea publicada.