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Sexualidad y salud

Para no ser uno más
El condiloma acuminado o verruga genital es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. ¿Sabías qué son los jóvenes quienes engrosan las listas de más afectados?

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21 Nov 2015

 

 

¿Qué edad tienes? ¿Diecisiete, veintiuno, veintiséis? Pues, si transitas por esa etapa seguramente la mayor parte del tiempo te sientes saludable y lleno de vitalidad.

Durante los llamados años mozos, el organismo experimenta un bienestar físico que difícilmente se igualará en otros períodos de la vida. Si a ello le agregas la contribución de la psiquis, obtienes a una persona para quien enfermedades, accidentes, prevención serán preocupaciones distantes de su mundo. 

Ya lo explica David Elkind, profesor de Psicología, Psiquiatría y Educación en la Universidad de Rochester en EE.UU, al referirse en su concepto de “fábula personal” a cómo en esas edades, fundamentalmente los adolescentes, se ven como personas muy especiales, diferentes y “experimentan un sentido irreal de su propia singularidad”.

“Se creen tan diferentes del resto que asumen que nunca  serán tocados por eventos negativos que sí pueden suceder a otros”, asegura el especialista.

Y es precisamente esa sensación de superhumano único e intocable lo que te puede llevar a situaciones límite cuando, por ejemplo, hormonas y sexo se conjuguen en escena.

No resulta casual entonces que parte significativa de los números relacionados con personas aquejadas con Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) apunten hacia ustedes.

Caso Ana… uno más en las estadísticas
“Ahora me doy cuenta de que fue aquel fin de semana de agosto en ese campismo; tiene que haber sido allí, porque no recuerdo otro momento como para preocuparme.

“Yo estaba con mi familia y él con sus amistades. Para no hacer el cuento muy largo: la química fue inmediata y a los cinco minutos ya andábamos juntos. Esa noche me pidió que ‘lo hiciéramos’ y, aunque me encantaba y hasta me enseñó el preservativo, no quise. También el que mis padres estuvieran allí me cortó un poco, porque sabía que si se enteraban iba a recibir tremendo sermón.  

“Pero qué va, fueron tres días juntos para todos lados y ya después sí fue más difícil resistir, y aunque no cedí a todo lo que me pidió, frente a tanta insistencia y lo loca que me traía, dejé que me hiciera sexo oral y no me arrepentí, porque me gustó muchísimo.

“Terminó el campismo y dejamos de vernos. Amor de verano, como dice mi tía. Pasaron como seis o siete meses y noté una cosita rugosa al lado de la lengua, pero no lo relacioné con ninguna ITS. Faltaban pocos días para terminar las pruebas y preferí esperar antes de contarle a mamá. Sin embargo, tuve que cambiar los planes.

 

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