“Esa misma semana empecé a sentir molestias cada vez que iba al baño, y cuando me miré con un espejo vi aquello. Primero pensé que era un granito o algo que me había salido por mi estreñimiento, pero al fijarme mejor era una verruga pequeña.
“Yo conozco algo de las ITS y eso se parecía a un condiloma. No entendía lo que pasaba porque si yo en ese tiempo no lo había hecho con nadie, y mucho menos “por atrás”, lo único unos besos y ‘cosas por arribita’, ¿cómo era posible? Pues, fue posible”.
Aunque no lo percibamos, el condiloma acuminado o verruga genital, causado por el Virus del Papiloma Humano (VPH), constituye una de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) más frecuentes a nivel mundial, entre varias razones porque muchos desconocen las maneras en que logra pasar de unos a otros.
Dicha afección es una de las más presentes en las consultas por ITS. Al igual que ocurre con otras, generalmente transita sin síntomas evidentes. Esta situación determina que pase inadvertida por el tiempo suficiente como para extenderse sin que dispare las primeras alarmas.
Para ilustrar tal hecho, te diré que algunas fuentes médicas prevén que, de no generarse una conciencia de autocuidado, más del cincuenta por ciento de las mujeres sexualmente activas en todo el mundo se infectarán alguna vez en sus vidas con el Virus del Papiloma Humano.
Generalmente nos contagiamos al ponernos en contacto directo con las verrugas de alguien infectado durante el sexo desprotegido. Igualmente, también puede ocurrir al tocar o usar objetos contaminados, como toallas o maquinitas de afeitar de una persona aquejada.
“Sin embargo, yo estaba segura de no haber usado nada de él. Solo recuerdo el sexo oral, ¿cómo llegaron ahí, entonces? Era una pregunta que me hacía mientras intentaba entender lo que había sucedido”.
Si preguntásemos los lugares que dicha afección escoge para anclarse, la mayoría tal vez apueste por los genitales. Entre las mujeres, labios mayores y menores, clítoris, vulva, vagina y cuello uterino constituirían sus blancos esenciales; mientras que para los hombres, el glande, cuello, cuerpo del pene y los llamados testículos serían el hábitat perfecto.
Ahora bien, generalmente ambos sexos pasan por alto la lengua y la mucosa que reviste la boca; asimismo, aquellas zonas cercanas al ano. Por ello no debe resultar raro que numerosas personas, varios meses después de practicar sexo oral con alguien con el VPH, perciban cómo el recto y sus alrededores son ocupados por condilomas que, de no eliminarse, pueden taponar el área provocando desagradables y dolorosas consecuencias; o que también perciban molestias en partes de la boca.
Y es que, si tenemos sexo con quien lo tenga en alguna zona de su boca sin que lo notemos y nos lame el pene, vagina o ano las probabilidades de adquirir este peligroso virus son casi del 100%.
Historial imborrable
“Cuando la médico de familia me confirmó lo que yo sospechaba me sentí súper mal. Me indicó, entonces, que debía tratarme con la ginecóloga y fue ella quien me explicó en detalles qué riesgo corría y posibles tratamientos, ahí sí quise morir. Tuvo que tocarme una ITS incurable “.
| Sigue... |


Escribe aquí tu comentario