¡Qué maravilla es este papá!
Parte significativa de los seres humanos busca tener descendencia. Pensar que este es un deseo mayormente acariciado por las féminas deviene una construcción social tan antigua y extendida que generalmente nos plegamos a ella sin demasiados cuestionamientos.
Hoy resulta más evidente la disposición de los hombres a disfrutar de la paternidad en primera persona. incluso, un número significativo a nivel mundial se ha posesionado como figura principal y única a la vista de sus hijos.
Sin embargo, “ser padre soltero es aterrador—asegura Renato, padre de Alejandro—. Y eso que me tocó asumir la responsabilidad cuando el niño ya estaba grande, tenía seis años”.
Para el varón cubano, durante décadas, la paternidad ha significado asumir fundamentalmente la obligación de conformar un hogar que depende de ellos al ser los proveedores por excelencia. De ahí que otorguen mayor importancia a la búsqueda del sustento y otras provisiones que a su vida familiar y a la atención que sus hijos precisan.
“Creo que las mujeres tienen una predisposición cultural para soportar situaciones que los hombres no —añade Renato—. De hecho, yo le aconsejaría a los hombres pensar bien lo de llevar la paternidad en solitario.
“Y no porque no sea lindo o posible educar a un hijo. Uno lo disfruta y cuando pasa el tiempo siente que salió victorioso, pero creo que es muy difícil y no nos preparan para asumir esto, al menos no sin ayuda” —reflexiona.
“Es cierto que confirmé que podemos hacer cosas aprendidas inconscientemente, o cuando estamos en una situación límite, y créeme que criar un hijo al menos para mí lo fue, pues en ese momento recordamos cómo lo hacían nuestros padres con nosotros. Bañarlo, por ejemplo, darle de comer o guiarlo. No importa que jamás lo hayamos hecho, ese conocimiento emerge justo cuando lo necesitas.
“Ser padre soltero es aterrador, te repito, pero se descubre que al vivir solos con nuestros hijos, también desarrollamos ese olfato de que presume toda madre. Aunque es cierto que nos acompaña cierta cuota de incertidumbre sobre cómo debemos obrar. Muchas veces tuve miedo de no ser adecuado y que algo o todo saliera mal.
“Siempre he pensado que las madres quedan libres de esos miedos porque se les entrena, pero creo que también experimentan vacilación en alguna medida.
“Lo que sucede es que ellas sienten un temor proactivo. No se paralizan y casi cualquier respuesta que tengan va a estar justificada socialmente y protegida de cualquier crítica porque son mujeres y es parte de ello saber ser madres. Es como si tuviesen todas las respuestas necesarias, aunque no sea así”.
Los hilos detrás de un padre
En la actualidad, los modelos y cánones de educación familiar comienzan a moverse. No obstante, el machismo y su influencia en la crianza de los hijos es un hecho con raíces de varios kilómetros de profundidad.
“Además de mi caso, para mí no es nuevo ver a hombres a cargo de sus hijos—agrega Renato. Y han tenido éxito, pero porque detrás de ellos ha habido una abuela, tía u otra figura femenina respaldándolos. Y esto no es malo, es que aprender cómo hacerlo acertadamente puede tomar mucho tiempo y varias generaciones, diría yo.
“A mí me ofrecieron ayuda. Esa de la que te hablo en que iba a quedar en segundo plano y yo la rechacé. Me hizo falta, pero me lancé solo. Y ahora mismo no te puedo decir si fue por necesidad de demostrar que yo podía o por ahorrarle trabajos y preocupaciones a mi mamá.
| Sigue... |


Escribe aquí tu comentario