En sus cercanías radicó el puesto de mando de Carlos Manuel de Céspedes, presidente de la República en Armas desde abril de 1869. El Padre de la Patria siguió el frustrado asalto a la ciudad por tropas mambisas al mando del Mayor General Manuel de Quesada el 16 de agosto de 1869. Eufóricos por el triunfo, los españoles la llamaron desde entonces Victoria de Las Tunas.
En otra área de sus proximidades, a fines de agosto de 1897, también tronaron los cañones, cuando el Mayor General Calixto García asaltó, tomó y quemó la ciudad. En aquella batalla tomó parte y fue ascendido José Martí Zayas-Bazán, hijo del Apóstol, y cayó el coronel Ángel de la Guardia, el joven que acompañaba a nuestro Héroe Nacional en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895.
“Nuestro parque temático pretende transformar un espacio baldío de la ciudad en un bastión de conocimientos —dice Amado Luis Palma, especialista de Gestión Ambiental de la Delegación Provincial del CITMA en Las Tunas. Tiene como premisa básica integrar diferentes áreas de la actividad humana, como la cultura, la ecología, la recreación, el deporte, la gastronomía, la historia, la innovación, la tecnología…”.
La primera etapa del parque ya funciona. Se encuentra en los accesos de la instalación, y cuenta con aparatos para practicar deportes biosaludables y extremos, un ranchón-restaurante criollo y un área para organizar picnics familiares con sus correspondientes mesas, sillas y parrillada. Un espejo de agua embellece el ambiente, en cuyo contorno serpentea un diminuto malecón, salpicado por bancos y sombrillas multicolores.
El proyecto —sumamente abarcador— espera incluir para fases posteriores los llamados “senderos interpretativos”, algo que, seguramente, establecerá pautas en el palmarés del parque. Se trata de recorridos a través de diferentes momentos de la historia humana y de su progreso biológico y medioambiental.
El Sendero de la Evolución, trazado dentro de las áreas de la instalación, prevé emprender una caminata antropológica y lingüística por la vida de nuestros aborígenes. Sus diferentes escalas estarán identificadas con nombres autóctonos que han logrado sobrevivir en la actual toponimia tunera, como las comunidades llamadas Cabaniguán, Caisimú y Majibacoa.
Habrá un sendero ideado exclusivamente para el tema de los árboles y las plantas. En su singular itinerario se incluyen tanto las especies amenazadas de extinción como las distintivas de cada nación latinoamericana. Recorrerlo será como tomar parte en una conferencia magistral de Botánica aplicada a la historia de los países que forman nuestro subcontinente.
Un tercer sendero interpretativo pretende llevar de la mano a los visitantes por los vericuetos de la Revolución Industrial. ¿Cuándo surgió? ¿Cuáles fueron sus impactos? ¿Cómo está representada en el contexto tunero? Un desechado molino de viento puede contar su biografía desde que comenzaron a girar sus aspas hasta su desplazamiento por las modernas turbinas.
“Las perspectivas del parque temático tunero son muy halagüeñas. Para etapas venideras pondremos a disposición del público una moderna piscina para realizar shows acuáticos; varios restaurantes especializados que se encargarán de rescatar nuestra cultura culinaria; tiendas de artesanía con producciones de artistas locales”, relató.
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