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Ciencia y tecnología

Pasión por el computador
En diversas partes del mundo no pocas personas –sobre todo jóvenes– se convierten en prisioneros del ordenador. ¿Cuáles son los principales riesgos de esta dependencia

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23 Ene 2015

 

 

(Publicado en 2007)

 

 

Quizá muchos crean que exagero, pero otros me darán la razón: la computadora es un instrumento y no una NOVIA. Y lo digo así, con mayúsculas, porque se están dando casos –sobre todo entre los jóvenes– que ven en ella la “realización de todos sus sueños”, la panacea, el fin y no el medio auxiliar para alcanzar determinados objetivos.

Arturo, por ejemplo, puede sentirse privilegiado porque tiene uno de estos equipos en casa, con Internet incluido, gracias a que su papá es médico y le asignaron el servicio. Aunque no debería, pues las horas son limitadas y el consumo de energía se dispara, Arturo suele ponerse a navegar en la red, despliega imágenes, hace páginas web y muchas tantas cosas que, admitiendo mi ignorancia, resultan asombrosas. A veces “arrasa” con el tiempo que le tiene asignado al padre el servidor y, entonces, tiene que agenciárselas para conseguir horas “por la izquierda”, porque se ha convertido en un adicto a la computadora.

A lo mejor creas que inventé la historia, pero no. Te confieso que es un hecho real, y lo que hoy sea tal vez un caso aislado, podría generalizarse tras los esfuerzos que realiza el país por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y familiarizarlos con las nuevas tecnologías.

Como nación, Cuba pertenece al grupo de países en vías de desarrollo. En cambio, su política educacional nos coloca por encima de muchos estados de la misma condición e, incluso, a la altura de algunos pertenecientes al mundo desarrollado.

No es casual, entonces, que nuestros jóvenes sean cada vez más exigentes en cuanto a sus proyectos y perspectivas de instrucción, echando mano, entre otros medios, a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Por eso es bueno que te familiarices con ellas, conozcas su alcance y le des un adecuado uso, teniendo en cuenta que su empleo moderado, redundará en provecho; abusar, podría traer consecuencias negativas.Todo en exceso es malo.

Prisioneros del ordenador
A nosotros no ha llegado con tal crudeza, pero tampoco somos infalibles. Lo cierto es que la juventud de distintas partes del mundo está gestando una especie de “vicio” por las computadoras.

La sociedad japonesa se preocupa ante el fenómeno hikikomori, porque muchos de sus jóvenes, de entre 14 y 25 años, pasan frente al ordenador ¡hasta 16 horas diarias!, del cual solo se separan para comer o ir al baño. Al menos es lo que dicen diversos despachos noticiosos.

El síndrome invade al territorio europeo, con más o menos énfasis en España, donde se trazan estrategias para controlar esta dependencia que conspira contra la sociabilización de adolescentes y jóvenes, pues tanto tiempo solos, puede dificultar la toma de decisiones cuando se encuentren en grupo. Pero hay lugares donde la adicción se emplea con matices virulentos.

Según una información emitida en agosto pasado por el Servicio Especial de la Mujer, “en el florecimiento de los cafés-Internet en Uruguay, los comerciantes de pornografía infantil encontraron un espacio ideal para su ilegal negocio, pues la enorme afición de niños y niñas uruguayas a los chats ha aumentado su exposición a prácticas pederastas. La gravedad del problema ha motivado la creación de un equipo de investigadores pertenecientes a la sección de Delitos Informáticos del Departamento de Delitos Complejos de la Policía de Montevideo, denominado ‹los guardianes de la red›. Este grupo reveló que detectan cada día 80 nuevas páginas en Internet con material de carácter pedófilo”.

La página web, asegura la misma fuente, tiene gran seguimiento por parte de adolescentes atraídos por la oferta de música y entretenimiento, pero también ha sido utilizada por adultos que buscan sexo con menores.

Delitos en la red
No es que los crímenes en la red sean muy notorios, pero hay que tenerlos en cuenta. Si lo dudas, leamos juntos el inicio del trabajo que publicara la revista española Quo, en su edición de noviembre de 2001:

“Un joven ruso, Maxim, de 19 años, buscado por el FBI tras publicar en su web datos de 25 000 tarjetas de crédito de clientes de una compañía norteamericana de venta de discos de red y amenazar con revelar la información de las tarjetas de otros 300 000 clientes si no obtenía 100 000 dólares.”

Las estafas, la pornografía, el fraude, son los delitos más comunes que se comenten en la red. Por eso debemos estar preparados. Puede que a ti no te afecten tu tarjeta de crédito, pero que la tentación o el desconocimiento te hagan violar alguna de las normas éticas del ciberespacio o contraigas un lamentable virus informático, como les ha sucedido a muchos porque, para todo hay delincuentes.

El 1 de mayo de 2001, David L. Smith fue sancionado a un año y ocho meses de prisión más 3 años de libertad condicional y prohibición de uso de ordenadores por crear y liberar el virus Melissa, en mayo de 1999, que infectó a unos 100 000 ordenadores y causó daños millonarios. ¿Cuántos otros criminales de la red no permanecen sueltos?

Algunas cosas que debes saber
Después de haber leído las anteriores líneas, suponemos que te pongas en “órbita” contra el vicio por las computadoras. En cuanto al empleo de Internet, las precauciones aumentan todavía más. Por eso no sobran algunos consejos que pueden resultarte útiles:

- Debes permanecer conectado solo el tiempo necesario hasta obtener la información
deseada (trata de no excederte).

- Si vas a recuperar información pesada (más de un mega), procura conectarte en horas de poca congestión. El horario nocturno es el más recomendable para estos casos.

- No emplees imágenes obscenas ni ofensivas.

- No envíes a otros información falsa.

- Cuida la seguridad nacional en cualesquiera de tus mensajes, páginas web, boletines electrónicos, etc.

- Respeta la privacidad ajena.

- Evita cualquier tipo de difamación.

No seas dependiente
Coincidirás conmigo en que cualquier tipo de adicción es mala: todas crean dependencia. Los hay enviciados por el alcohol, el tabaco, el sexo… y, desde luego, quienes tienen una profunda predisposición a las computadoras.
Puede que imagines que esta última es menos nociva que las otras; pero, analicemos juntos.

¿Cuántas horas inviertes frente al ordenador –me refiero, por supuesto, a las innecesarias, las extra, las despilfarradas y nunca a aquellas que contribuyen a tu conocimiento y formación integrales–, en detrimento de una conversación “cara a cara” con tus semejantes?

Por otro lado, la vista fija en la pantalla durante mucho tiempo se cansa y suele provocar trastornos oculares, dolor de cabeza y hasta disfunción estomacal.
Asimismo, excesivas horas sentados perjudican nuestra constitución ósea, sin contar otros daños tardíos.

No es que estemos en contra del uso de la computadora. De hecho, el equipo se ha convertido en una herramienta indispensable en tiempos de desarrollo tecnológico. Se trata, entonces, de alertar sobre el abuso para que, a la postre, no te conviertas en una persona dependiente.

 

 

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