Se encuentra usted aquí

Ciencia y tecnología

Paso a las aves de paso
Año tras año miles y miles de especies de aves cruzan los cielos sobre tierras y mares. Vuelan de norte a sur y al revés, en movimientos regulares entre diferentes regiones del planeta. A eso es a lo que se le llama migración
28 Feb 2016

 

 

Año tras año miles y miles de especies de aves cruzan los cielos sobre tierras y mares. Vuelan de norte a sur y al revés, en movimientos regulares entre diferentes regiones del planeta. A eso es a lo que se le llama migración.

¿Qué buscan esas aves en su constante ir y venir?
Generalmente, lugares que les brinden abrigo y alimento seguros durante los meses de invierno, pues durante ese tiempo, en los países fríos los árboles pierden sus hojas, escasean frutos e insectos y todo se vuelve helado... ¡Brrrrr! En cambio, en los más cálidos como el nuestro, la naturaleza hermosea su verdor y las temperaturas son mucho más agradables.

¿Cómo conocen el rumbo a tomar?
Las aves de paso se guían por el sol y las estrellas; ellas tienen en su cuerpo ciertas glándulas que al recibir menos cantidad de luz  pierden tamaño y hace que sientan la necesidad de comenzar su viaje al sur. Esto ocurre desde finales del verano y principios del otoño. Entonces comienzan los vuelos por caminos invisibles en el aire, pero que ellas conocen muy bien. La mayoría de las aves los realizan de noche; otras, tanto de noche como de día, y una parte menor lo hace solo con el sol.

¿Cuáles se quedan entre nosotros?
Las llamadas residentes invernales, pues las denominadas transeúntes

usan el territorio cubano solo como punto de descanso para continuar viaje a otras tierras. Entre las primeras podemos citar varias: la bijirita, que permanece desde fines del verano hasta mayo; no se queda atrás el bello colibrí garganta de rubí, que viene volando sin parar desde Canadá. El martín pescador llega en octubre y se va en la primavera; el pato cuchareta se queda de septiembre a abril, al igual que el gavilán sabanero y la llamada señorita del monte, llamada así por su andar ligero con la cola muy en alto. También, el halcón peregrino, la gaviota, el gorrión de sabana, el frailecillo, el zarapico...

En fin, la lista sería larga y hay que terminar, pero antes recordemos que si queremos que esos pequeños y alegres viajeros continúen visitándonos, debemos conservar los árboles y zonas boscosas, los estanques, ríos y lagunas, así como las playas y costas que constituyen su hábitat. ¡Demos paso a la vida!

 

 

Artículo relacionado
Donde ponen el ojo
 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.