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Arte

“Lucía”
Perenne desafío al tiempo
Hoy día nadie discute su condición de “clásico” del cine cubano revolucionario, aunque hace exactamente 40 años “Lucía” era apenas el osado debut en el largometraje de un joven director aún en ciernes. Somos Jóvenes rinde tributo a la mítica cinta y a su principal artífice, desaparecido a finales de 2008.

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13 Nov 2014

 

 

(Publicado en 2008)

 

Especialistas en buena parte del mundo lo aseguran: El filme cubano ““Lucía” está condenado a no envejecer. A cuatro décadas de su estreno el largo de ficción de Humberto Solás ostenta la espontaneidad, la frescura y el espíritu transgresor de las obras de juventud.
 

Tal y como gustan decir los críticos del patio: pareciera que se filmó ayer por la mañana.
 

Desde aquel 5 de octubre de 1968, cuando irrumpió en las salas cinematográficas de la Isla, buena parte de los espectadores sospechó que tenía ante sí una cinta capaz de “estremecer la tierra”.
 

El tiempo les dio la razón.
 

Hacia 1971 era ubicada en el puesto número diez en la lista de las mejores películas iberoamericanas, según una encuesta realizada durante el Festival de Cine de Huelva, España.
 

A su vez, los críticos de la Isla la seleccionaron en 1989 como el filme más significativo de los primeros 30 años de vida del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), junto a la célebre “Memorias del subdesarrollo”, de Tomás Gutiérrez Alea. Nada excesivo tratándose de una pieza que mostró desde su nacimiento todas las credenciales para convocar el asombro del público en cualquier latitud.
 

Primeramente, por la temprana edad de su autor, quien inició el complejo rodaje con apenas 25 años. En segundo lugar, por realizar tan portentosa hazaña artística en el contexto de una aún balbuceante cinematografía, en pleno proceso de búsqueda de un lenguaje e identidad propios.
 

De la conmoción inmediata provocada por la obra maestra dan fe las palabras de Daniel Díaz Torres, publicadas en el periódico Granma pocos días después del estreno:
 

“Solás ha alcanzado, violentado la pasividad de unas estructuras (...) hasta ahora empleadas con demasiada mesura, rompiendo los marcos del conservadurismo y las limitaciones estéticas. Sin dudas, nuestro filme de ficción más importante”.
 

La carrera internacional de la película no fue menos “estruendosa”. Violenta, emotiva, sentimental, brillante, tales fueron los calificativos que reprodujeron los diarios de medio mundo tratando de hacer justicia a un filme, al cual todo adjetivo parecía quedarle chiquito.
 

El comentario más apologético de aquellos años lo aportó el canadiense Geoffrey Minish, quien llegó a comparar el debut de Solás al del norteamericano Orson Welles con “El ciudadano Kane”, algunas décadas antes.

 

Sigue...

 

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