El Plan Turquino se creó con el objetivo de lograr un desarrollo integral y sostenible de las zonas montañosas, conjugando armónicamente los requerimientos productivos con el desarrollo social, la conservación de la naturaleza, y el fortalecimiento de la defensa del país, e integrando en sus acciones a los organismos e instituciones involucrados en ese proceso.
El Plan Turquino ocupa aproximadamente el 18% del territorio nacional, abarca 49 municipios de ocho provincias. Su población asciende a 700 000 habitantes (aproximadamente 6% de la población total del país). Comprende 977 asentamientos poblacionales. Su densidad de población es de aproximadamente 77 habitantes por kilómetro cuadrado (desigualmente distribuidos).
La totalidad de las producciones cacaoteras y cocoteras se localizan en estas zonas, fundamentalmente en la región de Baracoa, por sus excelentes condiciones ambientales. El mayor volumen de la producción forestal también proviene de las regiones montañosas.
Desde el punto de vista ambiental, el Plan Turquino va encaminado a la extensión de prácticas de uso sostenible, el fomento y protección de los bosques, la conservación de los suelos, el reciclaje de los desechos y residuales, así como la aplicación de técnicas agro-silvo-pastoriles para incrementar las producciones alimentarias y lograr la sustentabilidad de la población local.
Un aspecto fundamental del Plan ha sido el desarrollo social y cultural, la elevación de las condiciones de vida de los pobladores de la montaña y el fortalecimiento del sistema de asentamientos humanos de estos territorios como vía para consolidar el logro de las metas económicas y ambientales del programa. Es reconocido, además, por su papel en la defensa del país, pues las montañas constituyen el baluarte fundamental de la estrategia de defensa de la Guerra de Todo el Pueblo.
| (Tomado de www.medioambiente.cu) |


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