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Vivimos en una isla privilegiada por la diversidad de sus playas. El clima, generalmente caluroso y descrito con aquella frase de “Cuba es un eterno verano”, hace que los baños en el mar sean unas de las opciones más frecuentes de sus habitantes.
Estos, además del efecto reconfortante que produce un día de esparcimiento, también vienen acompañados de otras bondades para nuestro estado físico y psicológico.
Ya desde los tiempos de la antigua Grecia los chapuzones en el mar se pusieron de moda por sus propiedades curativas para las afecciones de la piel y como relajante muscular natural. En la actualidad existe un tratamiento denominado talasoterapia, que consiste en obtener beneficios terapéuticos a través de los componentes marinos.
Escuela milenaria
El agua marina se estudia y se usa en China desde hace más de cuatro mil años. Un emperador de nombre Fu-Shi recomendaba beber agua de playa, y consumir sales y algas para conservar la salud; por esto muchos lo califican como el padre de la medicina marina.
Más cerca de nuestro tiempo, en la primera mitad del siglo XX, el investigador francés René Quinton descubrió que los componentes del agua de mar eran los mismos que los de las células del cuerpo, y muy parecidos al plasma sanguíneo.
De esta manera fundó sus “Dispensarios marinos”, donde trataba diversas enfermedades como la tiroides, el cólera, la desnutrición y los problemas cutáneos. Llegó, incluso, a envasar el agua y denominarla “plasma marino”, con lo que obtuvo gran éxito en varios países de nuestro continente.
Los estudios más recientes revelan que el agua de mar limpia el intestino grueso, da energía, mejora las defensas y desintoxica el organismo. Se ha demostrado que niños desnutridos, al beber tres vasos diarios durante un corto tiempo, mejoran su salud y desaparece su padecimiento.
La química del agua marina
Es evidente que el agua de mar tiene una composición diferente al agua dulce de las lagunas, lagos y ríos. Posee zinc, yodo, potasio y oligoelementos que la convierten en una aliada de la piel y del cuerpo en general. Esta peculiar composición es antibiótica, por eso con los baños de mar se curan las heridas más rápidamente. Además, debido a la presencia de yodo, flotar o nadar nos relaja los músculos y la hace recomendable para pacientes en proceso de recuperación postoperatorio.
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