Por si fuera poco, la brisa marina es un aspersor natural que al arrastrar ese mismo elemento químico, actúa como regulador de las tiroides. El alto contenido en iones negativos refuerza nuestros mecanismos de defensa al respirarla. Al parecer, el aire marino previene enfermedades respiratorias, ya que según algunos estudios, las personas que viven cerca del mar tienen menos posibilidades de padecer bronquitis, mientras que los afectados suelen experimentar una disminución apreciable de los síntomas y, por consiguiente, mejoran.
Entonces, para tos con flema, catarros y otras dolencias más severas, ir al mar es la cura perfecta.
Baños de mar
El hecho de meterse en el agua ya produce un efecto físico sobre el cuerpo humano, pues la acción mecánica del oleaje y las corrientes obliga a llevar a cabo un esfuerzo permanente por mantener el equilibrio. Por eso, al fortalecer músculos y articulaciones, es altamente recomendable para personas con artritis.
Además, la temperatura del agua provoca una resistencia en el organismo que actúa sobre el sistema vascular, lo que se traduce en una vasoconstricción cutánea y una vasodilatación central, acompañadas de un incremento del ritmo respiratorio y cardíaco, algo muy eficaz para aliviar los problemas de circulación. Es efectivo para combatir la celulitis y prevenir las várices.
En el mar se produce un fenómeno que se conoce como quimiosíntesis, similar a la fotosíntesis de las plantas, pero que también convierte los minerales inorgánicos en nutrientes orgánicos mediante las bacterias marinas. Esas sustancias orgánicas que influyen de forma saludable sobre los tejidos, como antioxidantes y vitaminas, pueden pasar al organismo a través de la piel, aunque en cantidades muy escasas.
Combinar los baños marinos con moderados baños de sol ayuda a potenciar el efecto de algunas de ellas, como la vitamina D.
¡En el mar la vida es más sabrosa!
El alto contenido de magnesio del agua es uno de los causantes de la relajación que se produce al bañarse en el mar. Esta es otra forma para combatir el estrés y los problemas de ansiedad. Hacerlo habitualmente ayuda a aliviar y hasta corregir deformaciones en la columna.
El vaivén de las olas y las pequeñas cantidades de agua ingeridas suelen producir efectos depurantes y adelgazantes e, incluso, corregir algunos déficits nutricionales.
Las personas con enfermedades en la piel suelen ser las más beneficiadas. A enfermos de psoriasis se les recomienda baños con agua de mar; las características escamas de este padecimiento se van desprendiendo y cayendo solas. Lo mismo ocurre con el cuero cabelludo cuando acumula piel muerta y tenemos picazón.
Ir a la playa ayuda a tratar los problemas de insomnio. Acudir de día ayuda a dormir en la noche. Simplemente dar un paseo en la orilla o quedarse frente a las olas durante una hora respirando la brisa permite que el organismo se relaje y envíe señales de cansancio y placidez; esto a la vez provoca que se duerma plácidamente en la noche.
Muchas son las bondades que nos brinda el mar. Disfrutarlas está al alcance de todos.


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