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Arte

Rubén Darío: el que dijo no ser, y se convirtió en
Poeta de muchedumbres
Sus textos abrieron las puertas al renacimiento de la métrica en nuestro idioma; le devolvió aliento, vitalidad, a un lenguaje adormecido desde el Siglo de Oro español

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13 Dic 2014

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Félix Rubén García-Sarmiento, conocido como Rubén Darío, nació en Metapa, Nicaragua y ya a los doce años daba a la luz la publicación de sus primeros poemas. Niño genio, tenaz, amante de la vida y espantado ante la muerte, es considerado hoy día como uno de los más importantes poetas de todas las épocas.

Sus textos abrieron las puertas al renacimiento de la métrica en nuestro idioma; le devolvió aliento, vitalidad, a un lenguaje adormecido desde el Siglo de Oro español. Se necesitaron dos siglos, desde que Sor Juana Inés de la Cruz fuese considerada el último poeta barroco, para que volvieran a nacer los brotes que le devolvieran el esplendor a nuestro lenguaje.

Rubén Darío, considerado sin discusión el padre del modernismo, tiene doble importancia en las letras hispánicas; pues este movimiento no solo reanuda la tradición histórica detenida desde el siglo XVII, sino que, al abrir de par en par las empolvadas, y hasta algunas oxidadas, puertas y ventanas de las concepciones literarias, reanimó el idioma, lo sacudió de la rigidez y el cuello almidonado, para devolverle a la vanguardia universal.

Como diría Octavio Paz: “El modernismo fue una escuela poética; también fue una escuela de baile, un campo de entrenamiento físico, un circo y una mascarada. Después de esa experiencia el castellano pudo soportar pruebas más rudas y aventuras más peligrosas.” Generó movimiento, generó acción, toda poesía contemporánea está íntimamente ligada a la vanguardia del 1925 y a sus comienzos, es decir, a Rubén Darío.

La dicción, las conquistas, los hallazgos, la libertad poética están marcados por el modernismo, un movimiento que más allá de las letras generó historia, generó época, generó naturalidad.

Darío no es una influencia. sino un término de referencia. Como también expresara Octavio Paz: “un punto de partida o de llegada, un límite que hay que alcanzar o traspasar. Ser o no ser como él: de ambas maneras Darío está presente en el espíritu de los poetas contemporáneos. Es el fundador.”

Darío lo expresó claramente aquella vez que afirmó que “como hombre he vivido en lo cotidiano; como poeta no he claudicado nunca.”

Y aun hoy día estamos viviendo su sana intransigencia.

 

 

Anécdotas sobre Rubén Darío

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