Se encuentra usted aquí

Historia

Quince jóvenes se inmolaron en el cuartel Goicuría
En pos de la libertad
Con el objetivo de acopiar armas y levantar la conciencia del pueblo en favor de la lucha insurreccional, el 29 de abril de 1956, un grupo de jóvenes intentó tomar por sorpresa el cuartel Domingo Goicuría, en Matanzas, guarida del sanguinario Pilar García
29 Abr 2015

 

 

El valeroso revolucionario Reynold García fue el héroe indiscutible —alma y guía—del asalto al cuartel Domingo Goicuría (1), sede del Regimiento No. 4 de la Guardia Rural en la occidental provincia de Matanzas, el 29 de abril de 1956. Ese militante de la Organización Auténtica (OA), concibió, organizó y dirigió el intento frustrado del grupo de jóvenes que quisieron tomar por sorpresa la guarida del sanguinario Pilar García.

EL hecho, previsto para las 12 del día por unos 50 hombres, la mayoría de la OA, preocupó al régimen de Fulgencio Batista, pues el objetivo era controlar las armas y levantar la conciencia del pueblo en favor de la lucha insurreccional. Al llegar los combatientes, ocultos en camiones, perdieron el factor sorpresa y la acción en el enclave militar duró menos de media hora, con un saldo de seis muertos, aunque los partes de la tiranía dijeron que 15, ya que el resto fueron cazados y asesinados a mansalva.

El entrenamiento para participar directamente en el plan se realizó en la casa de Reynold, situada en la calle Daoiz entre Manzaneda y Dos de Mayo, en la ciudad de Matanzas. Las armas acopiadas no eran las más apropiadas, ni suficientes. La información sobre los datos del cuartel la recibió de militares destacados, en especial de su primo Rolando García Burgois.

El 28 de abril se les explicó los detalles a los asaltantes acuartelados, mediante un plano encontrado posteriormente por los agentes del régimen en la mina Margot, donde ocuparon los camiones para la acción, dinamita y las armas de dos custodios. El plan del asalto consistía en que un vehículo dirigido por Reynold y apoyado por otros dos atacaría el Cuerpo de Guardia, donde se encontraría el mayor número de soldados.

El cuarto camión atacaría el Escuadrón 41, para evitar el reforzamiento del Goicuría. Otro debía tomar preso al coronel Pilar García en su casa y después atacar el Club de Oficiales, todo dentro del perímetro del cuartel. Una camioneta cargada de dinamita se utilizaría para volar puentes y otros objetivos, con el fin de evitar la posible llegada de refuerzos del ejército.

Para obstaculizar el ataque por mar harían estallar los depósitos de combustible cercanos al muelle matancero; en tanto, el grupo ubicado en el Parque de la Libertad tomaría la emisora Radio Matanzas y leería el manifiesto para exhortar al pueblo a incorporarse a la lucha.

La decisión de atacar en la fecha y hora señaladas se debió a que era domingo y solo quedaban en el cuartel aproximadamente 27 hombres; a las 12 meridiano quedaban nada más 12 soldados de guardia, mientras el resto descansaba. Además, el día antes correspondía el cobro de los integrantes de la guarnición. Antes de partir a la acción, Reynold hizo hincapié en la conducta humanitaria a seguir con los soldados en caso de vencer, sobre todo con los heridos y prisioneros.

Sobre las 12:30 p.m. el primer camión cruzó por la posta militar número seis y penetró por el perímetro defensivo del cuartel. En la cama del vehículo iban cinco hombres tapados con una lona, armados con una ametralladora calibre 30 y armas largas de distintos calibres. A distancias irregulares le seguían los otros camiones. Cuando el segundo rebasaba la posta se originó un intenso tiroteo por parte de la guarnición, que fue respondido por algunos asaltantes; pero el principal elemento de triunfo, el factor sorpresa, se había perdido.

La destrucción, casi a la entrada del cuartel, del vehículo en el que viajaba Reynold impidió el avance del resto y creó gran confusión entre los atacantes, muchos de los cuales, al carecer de un plan de retirada, decidieron replegarse.

Los soldados se vieron contenidos por un grupo pequeño de combatientes que, pese al titubeo o al desorden, respondieron al fuego enemigo, lo que posibilitó que los asaltantes pudieran abandonar el lugar de los hechos. La persecución policial se inicio casi de inmediato y se cometieron los primeros asesinatos.

Los detenidos juzgados por estos sucesos permanecieron seis días en los calabozos del Goicuría, de donde fueron trasladados para el Vivac Provincial. Durante el tiempo que esperaron y transcurrió el juicio fueron sometidos a vejaciones y maltratos. En contraste, el pueblo matancero ayudó sin reserva a los revolucionarios.

Los combatientes caídos en el asalto o asesinados después fueron: los matanceros Reynold Tomás García García, Marcos Benito Viera González, Mario Félix Vázquez, Jorge Hermógenes Armengol Delgado, Nelson Fernández Oliva, César Modesto Rodríguez Alayón y Emilio Hilario Sabugüeiro Fuentes; de Villa Clara: Francisco Alfonso Castillo y Rolando Castillo Morales; los habaneros Marino Félix Jaime Fernández, Julián Roberto Rodríguez Blanco y Gonzalo Quezada Rodríguez; el camagüeyano Carlos Manuel Álvarez Rivero; el pinareño José Ramón Tosca Ávila y el artemiseño Julio Adán García Rodríguez.

La acción resultó un fracaso que constituyó un elemento de estímulo para que los órganos de inteligencia y represión actuaran con más energía contra los grupos de revolucionarios. Pero en 1960, solo cuatro años después, ese revés se convirtió en victoria, cuando el gobierno de la Revolución Cubana, en homenaje a los jóvenes inmolados, entregó el macabro cuartel al Ministerio de Educación, que lo transformó en una escuela.

 

 

(1) Domingo Goicuría (1804-1870), militar cubano. Nació en La Habana en 1804. Estudió en Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Sus primeros pasos como político no fueron anti-españoles; incluso colaboró con España hasta que en 1850 se unió a los insurrectos. Ayudó al desembarco de Narciso López en Cárdenas. En 1870 llegó a Cuba con 36 hombres y, al querer trasladarse a México para cumplir una misión que le había encomendado el gobierno de Cuba Libre, fue hecho prisionero en Cayo Guajaba (archipiélago de Camagüey) y enviado a La Habana, donde fue fusilado en 1870.

 

Fuente:- Chávez, Clara E y Arnaldo Jiménez de la Cal. “Cuartel Goicuría, reseña de una gesta”. Editorial: La Habana: Editora Política, 2000.

 

 

Artículos relacionados
La heroica acción del ataque al cuartel Goicuría
Una heroica acción inspirada en la gesta del Moncada
 

 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.