Así, el estigma de isla carcelaria, nacido en 1828 en tiempos del coloniaje español, se acentuó con la edificación del penal a semejanza de la cárcel Joliet, en Illinois, EE.UU.
El nuevo complejo penitenciario constaría de 34 objetos de obra, entre los cuales figurarían como imponentes símbolos las cinco circulares —cuatro dedicadas a la reclusión de presos y la otra a comedor para tres mil comensales—, y donde imperaría el silencio.
Aquí se erigió el coloso con apariencias de modernidad para, según el dictador, “sanear” la sociedad cubana de delincuencia, cuando en realidad la penitenciaría fue modelo de tortura, inclemencia, ignominia, tormento, terror, sodomía y confinamiento en solitario, males exacerbados intramuros.
En ese reclusorio nacional para hombres padecieron encierro insignes revolucionarios cubanos como Raúl Roa, Juan Marinello y Pablo de la Torriente en los años 30; y dos décadas después, corrían similar suerte los sobrevivientes del Moncada, liderados por Fidel Castro.
Las nefastas páginas de la historia de Presidio Modelo aluden además al período en que sirvió de campo de concentración, donde injustamente retuvieron, mientras duró la contienda bélica, a inmigrantes procedentes de los países beligerantes en la II Guerra Mundial.
Se desactivó la instalación como cárcel en 1967, a fin de convertirla para la enseñanza tecnológica bajo el nombre de Ciudad Escolar Juventud Rebelde, con capacidad para 20 mil estudiantes que se especializarían en estudios de suelos, fertilizantes y ganadería.
Sin embargo, el 30 de junio de 1973, el Pabellón número uno del antiguo hospital se convirtió en museo, explicó Isabel Venero, directora del recinto patrimonial, quien informó que en el último decenio han visitado el lugar más de 128 mil 220 personas.
Comentó que las puertas del museo están abiertas de martes a sábado, desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, y los domingos solamente en la jornada matutina, con servicios de apoyo a la docencia, conferencias, y visitas dirigidas y libres, entre otros.
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