Se encuentra usted aquí

Historia

El primer mártir de la Alfabetización
El analfabetismo fue uno de los grandes males que aquejaban al pueblo cubano, desde que se fundó la República a inicios del siglo XX, por lo que una alta cifra de hombres y mujeres de este país no sabía leer ni escribir; de ahí que la falta de conocimientos impidiera un alto desarrollo intelectual de la población adulta
25 Jul 2014

 

 

El analfabetismo fue uno de los grandes males que aquejaban al pueblo cubano, desde que se fundó la República a inicios del siglo XX, por lo que una alta cifra de hombres y mujeres de este país no sabía leer ni escribir; de ahí que la falta de conocimientos impidiera un alto desarrollo intelectual de la población adulta.

En el juicio seguido en el año 1953 a los participantes en los asaltos a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, el joven letrado Fidel Castro destacó en su alegato conocido como La Historia me Absolverá, las razones por las que él y sus compañeros se enfrentaron a la tiranía de Fulgencio Batista y dijo entonces que buscaban erradicar “el problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo”.

Años después del triunfo de la Revolución, en un memorable discurso pronunciado el 26 de septiembre de 1960 ante el plenario de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, el entonces Primer Ministro Fidel Castro aseguró que al año siguiente sería erradicado el analfabetismo de Cuba.

El propósito de eliminar ese azote de la Isla en solo un año constituyó una gran lección para los pueblos de América Latina, y también una gran vergüenza para quienes trataban —por todos los medios— de desacreditar a la Revolución y su proyecto social de beneficio popular.

Con la alborada del primer día de enero de 1961, se inició en Cuba la Campaña de Alfabetización, en el llamado Año de la Educación, como una cruzada cultural que tuvo su antecedente en el compromiso del Comandante en Jefe Fidel Castro y contó con la masiva participación del pueblo.

Para lograr ese objetivo, miles de maestros y estudiantes salieron hacia los llanos y montañas del país, para llevar la luz del saber a las personas necesitadas. Uno de ellos fue el joven matancero Conrado Benítez García, quien con solo 19 años se había sumado desde el año anterior al primer grupo de jóvenes que durante varios meses asistió a un período de capacitación y entrenamiento en el campamento de Minas del Frío, ubicado en las montañas de la Sierra Maestra, que lo preparó para luego trabajar en cualquier zona del país, por inhóspita que fuera.

Al concluir esa etapa y en posesión del carnet que lo acreditaba como maestro, fue designado en septiembre de 1960 para impartir clases en una modesta escuela recién instalada cerca de Pitajones, en el municipio de Trinidad, en la región central del país.

El 5 de enero de 1961, a solo unos días de comenzar la Campaña de Alfabetización en el país, un grupo de contrarrevolucionarios que operaba en esa zona montañosa aprovechó la noche para capturar al joven maestro, quien como únicas armas portaba un libro de Aritmética, otro de Fisiología y un cuaderno de ejercicios de Lenguaje. El horrendo crimen ocurrió durante la madrugada.

Sobre el educador Conrado Benítez dijo el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro: “Ese maestro, que murió cruelmente asesinado, no será como una luz que se apague, será como una llama de patriotismo que se enciende”.

Con la Campaña de Alfabetización, iniciada el primer día del año 1961, hace medio siglo, la Revolución cumplió uno de sus importantes propósitos. Miles de jóvenes, junto a experimentados maestros, se fueron por los campos y ciudades, para enseñar a leer y escribir a los analfabetos, agrupados en las brigadas que desde entonces adoptaron el nombre del joven alfabetizador.

Después de un arduo trabajo, el 5 de noviembre de 1961, el municipio habanero de Melena del Sur fue el primero del país que se agenció el derecho de hacer ondear la bandera roja con el libro, el farol y la leyenda de “Territorio Libre de Analfabetismo”. Así se proclamaba que quienes no sabían leer ni escribir, ya poseían los conocimientos básicos.

 

Bibliografía:
- Castro Ruz, Fidel. Cinco documentos. (La Historia me absolverá). Ediciones Políticas. Editorial Ciencias sociales. Instituto Cubano del Libro. La Habana marzo de 1971. (Pág. 45)
- Colectivo de Autores. Leer, escribir, hablar. Ministerio de Educación. (PP 303-306)
- www.cuba.cu/gobierno/discursos/

 

 

Artículos relacionados
Un pueblo de lápiz, cartilla y manual
Y me hice maestro
Cuba, territorio libre de analfabetismo hace más de 40 años
El amor fue su guía

 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.