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Quizá para ti, pasar al preuniversitario implica un acto de total libertad. De repente la idea de ofrecer merodea con una fuerza increíble por la mente y, en nombre de ello, crees actuar y juzgar con toda la sabiduría de la Tierra.
Los campos hormonales que se enseñorean de tu cuerpo justifican, en alguna medida, estas maneras de pensar y actuar.
Durante la adolescencia apenas estás dando los primeros pasos que te adentran hacia un “viaje” a ser adulto. Las percepciones que tienes sobre la sociedad y todo lo que te rodea están permeadas por disímiles valoraciones que irás cambiando mientras vayas madurando. Por ello, escuchar, ser flexible y aprender de los adultos te podrás ser útil.
Pero no te asustes si aún no puedes controlar tu modo de pensar, y rechazas cuanto te dicen. Ese sentimiento de invulnerabilidad, de omnisapiencia, de rebeldía, es características inseparable de la etapa por la que transitas, y poco a poco la irás dejando atrás. Los cambios que se operan en tu psiquis y en tu físico te darán la respuesta de por qué actúas de manera tan variable.
Pubertad: la génesis de los cambios
Tu narcisismo es desmedido. Ni miles de espejos te alcanzarían para observar cada centímetro de tu cuerpo. Llegas a sonreír por tus incipientes senos o por las caderas que ya se notan, y lloras y maldices por ese grano en medio de tu cara, justo el día antes de la fiesta del fin de semana.
Esas variaciones son lógicas. Las hormonas irrumpen como nunca por todo tu cuerpo y son las responsables de tus risas y tus lágrimas.
Cada año creces un poco más. La hormona del crecimiento trabaja para que todo tu cuerpo se desarrolle. Son sustancias que produce tu organismo y controlan funciones muy diferentes como el metabolismo, crecimiento, volumen del líquido corporal, embarazo, lactancia y el desarrollo de los genitales.
La niña queda atrás
En este período tu aparato reproductor madura. Tu cuerpo se prepara para tener descendencia. También aparecen los rasgos físicos que te diferencian de los varones. En poco tiempo se produce un crecimiento muy rápido, y alcanzas el peso y estatura casi definitivos.
Aunque los primeros síntomas exteriores son un incipiente vello púbico, y la elevación apenas perceptible de los pezones, internamente se llevan a cabo procesos previos.
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