Negro y pobre, te hiciste un legendario combatiente que ahora descansa en el Mausoleo del municipio de Tercer Frente, en la provincia de Santiago de Cuba. También tu sonrisa y tu mirada iluminan el relieve escultórico que te dedicó el escultor Enrique Ávila González, en una pared de más de 30 metros de alto en uno de los flancos de la Plaza Antonio Maceo.
De tus muchas de tus anécdotas que descubren tu sagacidad, entereza y patriotismo, aquí solo cabe una por problemas de espacio: En los días iniciales del triunfo revolucionario, un amigo de juventud te preguntó cómo tú, sin tener muchos estudios, ocupabas tan alta responsabilidad en el Ejército Rebelde. Tu respuesta fue impactante: “…Es que yo nunca llegué segundo a un combate y jamás me fui de primero”.
Nunca dejaste de cumplir una tarea que te confiara Fidel, y te ganaste el respeto y consideración de todos, aunque ahora esta reportera que no sabe qué decir por tanto que tiene que decir, te haya tratado de tú. Perdona, es por confianza, porque me suenas familiar, porque por hombres como tú somos lo que somos: un país totalmente libre e independiente. Porque te estoy agradecida.
No quiero decir nada de eso, porque a ti, Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, lo que te ha hecho grande e imperecedero fue todo eso junto y no los hechos aislados, que ya conocemos porque apareces a cada paso de nuestra historia. Tu eternidad nadie te la puede quitar, por lo que he dicho y por lo que no he dicho. Estarás eternamente presente en el corazón de los patriotas cubanos.
Fuentes: Sitios web
-www.wikipedia.org-www.cubadebate.cu-www.trabajadores.cu
Volver
Artículo relacionado
Solo una anécdota para definirlo


Escribe aquí tu comentario