Las motivaciones
Diversas son las causas que llevan a esta forma enfermiza de interacción. Puede ser personal o de carácter, en la cual el niño adquiere la conducta del agresor porque él mismo, frecuentemente, es humillado por adultos, ya sean de su familia o el entorno. Se siente superior al acosar a otro niño con muy poca capacidad para responder a sus agresiones.
También cuando en la familia existe un entorno poco afectivo, con ausencia de alguno de los progenitores, violencia, abuso ejercido por padres o hermanos, o una constante presión para obtener éxito, hay detonantes para conductas agresivas que degeneran en actitudes violentas en la adolescencia.
El entorno es primordial. El abuso se facilita cuando en la escuela hay falta de control, vigilancia o respeto, aislamiento entre profesores y alumnos; además, la pérdida de valores ha influido en que este tipo de comportamiento se presente más frecuentemente.
El entretenimiento indebido, programas televisivos y los juegos demasiados violentos pueden tergiversar la interpretación del mundo de los adolescentes. Patrones proclamados de éxito que exponen la búsqueda de lo aspirado desde un punto de vista egoísta, donde se debe hacer lo que sea, pisar a quien se interponga con tal de lograr lo deseado, son otros factores de riesgo para esta conducta.
Efectos
Para las víctimas, las consecuencias del acoso escolar se hacen notar con una evidente baja estima, trastornos emocionales, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas y actitudes pasivas, entre otras.
Asimismo, el abusado pierde interés por las cuestiones docentes, lo cual lleva al fracaso académico; casos extremos han desencadenado trastornos fóbicos. Su aspecto se torna contrariado, deprimido, triste, y utiliza excusas para faltar a clases. En el plano físico llega en ocasiones al insomnio; dolores de estómago, pecho y cabeza; náuseas, vómitos y llanto, entre otros.
Los agresores también reciben su carga. Estudios a nivel mundial indican que los niños y adolescentes con patrones abusivos son propensos a expresiones delictivas. Esta forma de actuar violenta y autoritaria les dificulta la convivencia con el resto de sus iguales. Normalmente se comportan de forma impulsiva, irritada e intolerante; necesitan imponerse a través de la fuerza y la amenaza, y exteriorizan constantemente una conducta exagerada.
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