Otros trabajos del autor
12 Jul 2015
4 Sep 2016
2 Aug 2015
9 Sep 2016
5 Jun 2016
5 Jun 2016
21 Jan 2017
25 Sep 2016
25 Jun 2016
27 Jul 2016
Hablar del tema de la vivienda se torna complicado para muchos cubanos. Sin lugar a duda, el espacio habitacional y la independencia no satisfacen las necesidades de una población de cerca de 11 millones de personas.
Ya el año 2005, durante el Encuentro Mundial de los Programas Ciudades Sostenibles, Cuba presentó un informe detallado sobre la mala situación de las viviendas en la Isla, donde casi la mitad se encontraba en regular o mal estado y se propusieron planes para revertir esta situación.
Sin discusión, se admite la sensibilidad del fenómeno para una población que se encamina hacia un “envejecimiento demográfico” y que, al no ofrecerles mejores oportunidades a los jóvenes, estos “lo piensen dos veces antes de tener un hijo”.
Mi casa es tu casa
Lo que es una máxima del cubano, de su consabida fraternidad, se torna una realidad menos complaciente y alegre. Para nada es raro encontrarse viviendo, bajo un mismo techo, tres y cuatro generaciones. El abuelo, el hijo, el hermano, los nietos, conforman ese tan cubano entramado familiar de dependencias y amores, o desamores, encontrados.
Indiscutiblemente, la mayoría de los cubanos tiene el sueño de “su casita” aunque sea pequeña. Un sitio donde pueda ejercer bien o mal su llamada independencia y así, dentro de esas paredes, levantarse cuando quiera o andar como quiera, sin necesidad de verse en la obligación de “ver otras caras” cuando no lo desee.
Así piensan Mabel y Eduardo Antonio, de 24 y 26 años, respectivamente: “¡Imagínate!
Llevamos cuatro años de novios, nos queremos y estamos pensando en casarnos. Pero entonces ahí tenemos que detenernos. ¿Dónde vamos a vivir? En su casa no cabemos ni en la mía tampoco. ¿Qué hacemos? Y eso es ahora. Imagina cuando queramos tener un hijo. ¿Dónde nos metemos? ¿Dónde…?”, argumentan ambos.
La caótica situación habitacional que sufre La Habana, que recibe una inmigración flotante de alrededor de 20 mil personas por año procedente del interior del país —según cifras oficiales—, se ve agravada por una red de alcantarillados construida para una ciudad de 600 mil habitantes y que cuenta ya con aproximadamente dos millones.
| Sigue... |


Escribe aquí tu comentario