Reflejo
Juliet Suárez Guerra (Primer lugar)
Sube el telón y ningún rastro ves…
Desde temprano lo dejo todo en orden. Mi amigo espera y no debo demorar. Los niños están bañados y listos para cenar. Pronto llegará Carlos del trabajo. Mantener una casa impecable no es tarea sencilla, de niña parecía serlo. Mamá hacía cada cosa con especial maestría y nunca se quejaba. Papá decía que en ella encontraba la mujer perfecta, por eso me esperó diariamente en los quehaceres, para sentirme perfecta.
El gran reloj de la sala anuncia las 11, ya es hora. Todos duermen, excepto nosotras. Estoy agotada, quisiera irme a dormir de una vez, pero ella aguarda en el lugar de siempre y no puedo defraudarla.
Los encuentros comenzaron muchos años atrás y aún hoy ninguna falta a la cita. Es nuestro momento secreto para confiarnos las cosas que nadie más entendería. Seguro me recibirá con la mayor de sus sonrisas, entonces todo el peso del día se esfumará como por arte de magia, porque cada ocasión junto a mi amiga es simplemente mágica. Arreglo un poco mis ropas desaliñadas y mi cabello, quizá algo de maquillaje tampoco venga mal, y me dispongo al encuentro.
…máscaras surge cual enigma, solo lo que deja ver…
Allí está, puntual como de costumbre, mas esta vez no hay sonrisa de bienvenida, solo una mueca improvisada intenta semejar su satisfacción de verme, noto algo extraño, ¿Habrá ocurrido de nuevo? Le pregunto, no responde, baja el rostro, acaso queriendo controlar las lágrimas. Pregunto otra vez, permanece en silencio, ¡Ha vuelto a suceder! Lo sé, reconozco su mirada extraviada y sus gestos nerviosos cuando ocurre, la enfrento, esta vez lo admite vacilante, y le resulta imposible contener el llanto por más tiempo. Se apodera de mí una ira inmensa y le reprocho su excesiva tolerancia. Dijo que no le permitiría más y tomaría acciones al respecto. ¡Me mintió!, las largas mangas y el maquillaje apenas esconden la evidencia del maltrato. Su dolor me conmueve, intento consolarla, pero parece imposible, le ruego no continúe callando, que busque ayuda y abandone de una vez esa vida tan miserable y saturada de angustias; pero insiste que no puede vivir sin él.
Me ama, estoy segura. Solo son pequeños conflictos de pareja, dice siempre. Por largo tiempo permanecemos en silencio. Cuando estamos juntas las palabras son innecesarias, una mirada para decirte todo.
…algunas iluminadas, pero el alma descolorida. ¡Están vacías...!
Mi amiga debe marcharse, mañana podemos seguir conversando, quizá algún dolor diferente le aqueje, mas no dejaré de asistir; porque solo nos tenemos la una a la otra…solo en nosotras podemos confiar. Tragará las penas viejas y abrirá espacio a las nuevas, soporta en silencio cada humillación y se resignará a la eterna infelicidad. Si solo tuviese el valor de salir corriendo, dejarlo todo atrás y cortar esas cadenas oxidadas que atan a la felicidad y rasgan la piel… si solo dijera “¡basta!…”, sabría con certeza que mañana me recibirá con una amplia sonrisa.
…Entonces frente al espejo, para mayor desdicha, una lágrima se escapa y desdibuja mi sonrisa.


Escribe aquí tu comentario