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Arte

Reggaetón con azúcar
El reggaetón es un ritmo contagioso que parece tener “azuquita”, como decimos los cubanos cuando se trata de algo que nos gusta mucho. Pero, ¿qué tiene? ¿Cuál es su fórmula?
12 Dic 2014

¿Quién no ha escuchado el reggaetón, ese ritmo pegajoso de tanta popularidad entre el público joven? Podría afirmar, sin miedo a equivocarme, que ningún cubano levantaría la mano para decir: “No lo conozco”.  Sin embargo,  a veces nos preguntamos: ¿Qué tiene que gusta tanto? La respuesta a tan controvertido tema es bastante sencilla.

Empecemos diciendo que el reggaetón es una variante del raggamuffin, ritmo procedente del reggae y del hip hop que comenzó a hacerse popular en países latinoamericanos como Panamá, Puerto Rico, Venezuela, Perú y Cuba, y llegó a extenderse a Estados Unidos en barrios con gran población latina.

Su forma de baile más popular, denominada “perreo”, proviene de la República Dominicana y Puerto Rico, y hace alusión al acto sexual del perro.  Dicha expresión danzaria se caracteriza por movimientos lascivos, sensuales, que tratan sobre la seducción en plena pista de baile. No debe sorprender, entonces, que los jóvenes se sientan atraídos, teniendo en cuenta que en estos años de vida se descubre la sexualidad y la atracción hacia el sexo opuesto.

Otro factor que conquista es el vestuario. Los pantalones y camisetas holgadas, las gorras y las cadenas usadas por los íconos del género han creado, más que una tendencia, un estilo a seguir por las generaciones nuevas que admiran y copian a sus ídolos; aunque debemos aclarar que lo que caracterizó a esta manifestación en sus inicios o la distingue aún en algunos lugares en cuanto a la forma de usar la ropa y de bailar  no es general, ya que cada país se ha ido apropiando de algunos detalles y desecha otros, y realiza innovaciones de acuerdo con su idiosincrasia.

En el caso cubano, por ejemplo,  el reggaetón  tiene rasgos comunes con el internacional; pero adopta otros vestuarios y movimientos; sin embargo, siguen influyendo el ritmo pegajoso, los textos fáciles. Quizás también tenga algo que ver que los compositores, a pesar de la chabacanería de las letras, son a veces cronistas de su tiempo (nos guste o no la vulgaridad que prima, y que no debe fomentarse).

Las letras de las canciones, aunque muchas veces desagradables, también marcan la preferencia, pues rompen con lo tradicional, la sutileza y la belleza del lenguaje. Incitan a los jóvenes en todo momento y en ellas están implícitos la violencia, la seducción, la traición, el individualismo, etc;  temas que de alguna manera son prohibidos o censurados por la sociedad, y que por lógica abogan por la rebeldía juvenil.   

Debemos analizar que los muchachos, sobre todo aquellos entre 12 y 22 años, viven en una etapa de efervescencia, de cambios tanto físicos como de personalidad. Es el momento en que a la mayoría las novedades les llama la atención y apetecen probar cuanto reto  se les presente, sin medir  consecuencias. Pero pensemos que salir a “perrear” a la discoteca con los amigos, hacer gala de los mejores pasillos y llevar lo último en ropa reggaetonera no implica convertirnos en aquello que promueva la canción.  No podemos olvidar quiénes somos y hasta dónde podemos llegar sin ser víctimas manipuladas de una letra de reggaetón.

En mi opinión, por algunos de esos textos no se debe condenar al género, pues es un estilo alegre y contagioso; pero hay que abogar por el buen gusto, entender que cantar a lo moderno no necesariamente implica  agresión o vulgaridad y, sobre todo, que los medios apliquen realmente la política de los valores que deben trasmitir y censuren aquello que sea sinónimo de grosería, degradación e incitación a lo mal hecho;  para que las nuevas generaciones no cuenten con malos ejemplos a seguir y disfruten de cada una de sus etapas de vida en consecuencia con la edad.

 

Fuentes:

Sitios web www.cubasi.cu y.es.wikipedia.org

                
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