Se encuentra usted aquí

Historia

El rescate de Sanguily: una hazaña insuperable
La acción del 8 de octubre de 1871, en la que un reducido grupo de hombres al mando de Ignacio Agramonte pusieron sus vidas en juego por salvar la de un compañero capturado por el enemigo, la definió Martí como “proeza que los sitúa en el camino de la gloria”.
27 Nov 2014

 

 

Tras agotadoras jornadas por el territorio camagüeyano, el 7 de octubre de 1871, las huestes mambisas al mando de Ignacio Agramonte y Loynaz acampan en los potreros de Consuegra, al sur de la ciudad de Camagüey.

Apenas 70 jinetes integraban aquella tropa, que —tan sólo en el último mes— había propinado golpe tras golpe a las columnas españolas, para quienes los cubanos en la manigua constituían contrincantes temerarios por su intrepidez, organización y disciplina.

Poco disfrutaron del descanso aquellos soldados de la independencia. La aciaga noticia de que el brigadier Julio Sanguily había caído en poder de los peninsulares puso en tensión a la fuerza mambisa, y se decidió de inmediato una de las acciones de mayor trascendencia en aquella campaña: el rescate del compañero prisionero.

Con la serenidad que le caracterizaba, Agramonte escogió a 35 hombres, los que disponían de mejores cabalgaduras, y emprendió la persecución de los españoles, quienes les cuadriplicaban en número.

En la avanzada mambisa figuraba "El Inglesito", Henry Reeve, quien luego de ubicar al enemigo e informar a su superior, sumó su brazo y su machete en una carga arrolladora y sorpresiva que permitió rescatar a Sanguily de las manos de sus captores, quienes además tuvieron ese día 11 bajas. El factor sorpresa fue decisivo.

La alegría por el resultado de la acción solo pudo superarla la demostración de valentía y combatividad de aquella tropa. Ese día, El Mayor ratificó su convicción de que hombres como aquellos conquistarían, tarde o temprano, la añorada independencia de la Patria.

La acción del 8 de octubre de 1871 en la que un reducido grupo de hombres —al mando de Ignacio Agramonte— pusieron sus vidas en juego por salvar la de un compañero capturado por el enemigo, la definió el Héroe Nacional cubano como “proeza que los sitúa en el camino de la gloria”.

Mucho tiempo después, cuando al fin se coronaban con el triunfo más de 100 años de luchas, Fidel Castro —evocando aquella épica acción que lidereó El Mayor— la catalogaría de hazaña insuperable.

 

(Tomado de www.cadenagramonte.cu)

 

 

 

Artículo relacionado
Una carga de locura
¡Hay que tener coraje!

 

 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.