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Sexualidad y salud

El reto que se avecina (Cont.)
13 Mar 2015

 

 

¿Por qué ocurre esto?
La causa principal del envejecimiento de la población cubana viene desde la década del 70 del pasado siglo, pues ya en 1978 comenzó a reducirse el índice de fecundidad por debajo de la tasa de reemplazo (una hija por mujer).

Esto no es, ni era, algo exclusivo del panorama insular, sino un fenómeno mundial en el cual África se mantiene como la única región con un ritmo importante de crecimiento poblacional.

Es lógico: cuando la mujer adquiere un alto nivel educacional, se incorpora a la vida laboral activa o a la vida social y tiene la garantía de que su descendencia no vaya a morir por malnutrición o falta de atención médica, no desea tener seis o siete hijos como era habitual en épocas un tanto lejanas. Ya piensa en uno o, a lo sumo, en dos.

Si a eso se le agrega que por el conocimiento o la educación quiere vivir en un ambiente mejor, que sus hijos estudien en los más altos niveles, la decisión de tener un tercer descendiente se hace más difícil.

En Cuba, los factores que alientan la baja fecundidad no son diferentes al resto del llamado Primer Mundo. La incorporación masiva de la mujer al trabajo, su desarrollo educativo y profesional, el libre acceso a los métodos de planificación, garantías de salud sexual y reproductiva, la insuficiencia de viviendas, el costo de la vida y la emigración al exterior de algunas de ellas en edad reproductiva, son las principales causas que han llevado a la Isla a ser una de las naciones con el menor índice de fecundidad del mundo.

La expectativa de vida en la isla mayor de las Antillas es de casi 78 años, similar a la de países industrializados. Sin embargo, el descenso poblacional significará para la economía un gran desafío, porque disminuirá la fuerza productiva y las personas tendrán más carga de trabajo, fenómeno que se agudiza por el envejecimiento poblacional. Ante este panorama, el gobierno pospuso la edad de retiro de 55 a 60 años para mujeres y de 60 a 65 para hombres, y aumentó el período de trabajo para acceder a la jubilación de 25 a 30 años.

¿Y qué tiene que ver esto conmigo?
Quizás seas de los que piensas que no debes preocuparte por un tema que apenas te toca en lo concerniente a la edad, si después de todo, falta mucho para que arribes a los 60 años. Pues no: este problema nos corresponde a todos.

Por solo citarte un ejemplo, en apenas una década el cambio en la estructura de edades tendrá una fuerte incidencia en la familia cubana. Producto del envejecimiento de buena parte de la población cubana aumentará el grado de dependencia, por el crecimiento del número de ancianos.

Las características culturales de la población cubana han asegurado que se sienta y muestre respeto por los de la “tercera edad”, y que se desee mantenerlos en el marco de la familia. Pero si alguien del hogar debe dedicarse a su cuidado, y no habrá fuerzas suficientes para cubrir los necesarios sectores productivos, ¿de dónde se obtendrán los bienes necesarios para, no solo el cuidado de los ancianos, sino de la familia en general?

Sin dudas, el envejecimiento poblacional en los próximos años traerá aparejado un conjunto de consecuencias en el ámbito económico, político y social, que no podrán desconocerse y para las cuales debemos prepararnos, toda vez que se reconoce al envejecimiento como una perspectiva no solo individual, sino social.

¿Qué haremos cuando la demanda de hogares de ancianos, comedores, casas de abuelos y otros locales de atención para las personas de edad avanzada, supere a las de nuevas fábricas, escuelas o tecnológicos?

¿Qué sabes del tema?
Cuando nos acercamos a los jóvenes y preguntamos acerca de este fenómeno, estas fueron las respuestas:

“Esta etapa que pasamos nosotras es muy rebelde, yo siempre tengo contradicciones normales con mis abuelos, pero creo que al mismo tiempo se deben cuidar a los ancianos, pues nosotros algún día también lo seremos”. (Nataly Rodríguez,15 años)

“Mi abuela espera a que yo salga de la escuela para que friegue. No me deja salir, dice que nosotras somos muy chiquitas, ¡vaya!, que me tiene la vida obstinada (risas)”.( Yiriam Espinoza,15 años)

“El tiempo pasa y las generaciones van cambiando. No obstante, las relaciones deben ser sobre la base del respeto. Cuando esto se logra, entonces todo fluye”. (Asdrúbal de la Vega,16 años)

 

Estas son solo algunas de las respuestas. Pero la mayoría de los entrevistados, aunque reconoce el valor de la experiencia de los más ancianos del hogar, desconoce el reto que se avecina cuando nuestra población sea considerada envejecida y recaiga sobre los jóvenes de hoy el peso de mantener la familia y la sociedad en particular.

 

 

                                                       Sigue...

 

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