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Del mundo

Reverdece la “Beatlemanía”
Ídolos de multitudes, los Beatles resucitan en “Across the universe”, el más reciente largometraje de la cineasta estadounidense Julie Taymor. Los muchachos de Liverpool rompen las barreras del tiempo y dialogan de tú a tú con el público joven de la presente centuria.

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11 Jun 2015

 

Leyenda musical del siglo XX y símbolo de una época irrepetible, los Beatles asaltan nuevamente el lienzo cinematográfico tan solo para probar que su obra conserva una vitalidad envidiable.

En tiempos de guerra en Iraq, separaciones en Europa del Este, irracionalidad política e intolerancia, el mensaje pacifista de la banda mantiene absoluta vigencia. Quizá por ello la realizadora Julie Taymor estuvo a punto de llamar a su película “All you need is love”:

“Me detuvo la convicción de que solo después de haber estado en contacto con su lado oscuro, una persona puede afirmar que ‹todo lo que necesita es amor›.
Aunque es una afirmación profunda, también puede interpretarse como una idea trivial.

Y en efecto, la Taymor huye de los lugares comunes como de una plaga mortal.

Así lo atestigua en la cinta de marras, una lectura audiovisual rabiosamente contemporánea de la música de los Beatles, a la vez que un retrato incisivo del contexto en el cual desarrollaron su revolucionario arte.

Como cabe esperar, su propuesta dividió de inmediato a especialistas y público de todas las latitudes.

Los más conservadores fueron tajantes alegando que la agrupación no necesitaba “homenajes”. Para inmortalizarla bastaba su prolífera producción musical, que conmocionó el panorama sonoro de Occidente a partir de la fusión de géneros tan diversos como el jazz, el country, el rock’n roll, el blues, sin desdeñar los aportes de las sonoridades orientales.

Sin embargo, este sector de la crítica pasó por alto que el nombre de la mítica banda ni siquiera se mencionara en la campaña publicitaria del filme.

Y es que la realizadora eludió cualquier esquema que acercara su propuesta al clásico biopic, es decir el cine biográfico tradicional facturado en Hollywood.

Taymor simplemente tomó una historia de amor entre un chico inglés y una joven norteamericana para, a partir de ella recrear el escenario de finales de los 60 y principios de los 70 de la pasada centuria, con las piezas del cuarteto inglés como telón de fondo.

Por supuesto que beber del arsenal melódico de los Beatles ofreció un mínimo de garantías a la hora de apresar tan convulso panorama, teniendo en cuenta el compromiso político de su música, en sintonía con las más diversas problemáticas de su tiempo.

No obstante, Taymor se las agenció para sorprender a la audiencia dotando a múltiples temas del catálogo Beatle de nuevos e insospechados sentidos. Tal es el caso de la secuencia donde irrumpe la canción “I want to hold your hand”, que deviene lamento de una muchacha lesbiana por su distante e inalcanzable amor: velada alusión al destape provocado por la llamada “revolución sexual” en el período.

Otro tanto pudiera decirse del número “I want you (She is so heavy)”, que da pie a una sofisticada coreografía visual en torno al reclutamiento de jóvenes para la guerra en Vietnam, coronada con un sugestivo fotograma de muchachos semidesnudos cargando una gigantesca Estatua de la Libertad en medio de un asfixiante escenario bélico.

Con gestos de esta magnitud la realizadora logra su propósito esencial: viajar al mismísimo corazón de una época, no por gusto calificada por historiadores como los años de «pérdida de la inocencia del pueblo norteamericano».

No en balde la cinta arranca con imágenes de euforia juvenil, bailes de graduación, juergas en pubs ingleses, la candidez del primer amor. Todo ello matizado por las canciones más alegres de los Beatles, al estilo de “Hold me tight”, “It won´t be long”, “All my loving”, entre otras.

Mas, casi sin darnos cuenta, se van incorporando infinidad de anécdotas que abren puertas a las zonas “oscuras” de esa sociedad. Entran en escena números más complejos de la banda y Taymor los toma como pretexto para dibujar un impresionante fresco de la historia de su país. Su pincel lo abarca absolutamente todo: el boom de la psicodelia, el auge del movimiento hippie, las marchas de protesta contra la guerra en Vietnam, la agudización de los conflictos sociales y raciales, en fin, aquello que dio color y, en ocasiones, “ensombreció” la etapa.

El contrapunteo entre el drama individual de los personajes y los estremecimientos del contexto en el cual se desenvuelven, alcanza en “Across the universe”, un grado de sutileza que habla por sí solo de la maestría de la cineasta.

Un ejemplo lo tenemos en la secuencia que ilustra el célebre tema “Let it be”, en el cual se alternan los planos del entierro de un joven fallecido en Vietnam, pareja sentimental de la protagonista femenina, y el de un niño negro desconocido, que perece accidentalmente en medio de una represión policial en una barriada pobre de Detroit.

El manejo del tiempo dramático en este segmento del filme, las asociaciones sorpresivas del montaje, el juego con las voces que discursan, demuestran un pasmoso dominio del lenguaje audiovisual por parte de Taymor.

Los Beatles no podían soñar un homenaje mejor. Con “Across the universe” el legado estético de la banda burla las fronteras del espacio y el tiempo y da pruebas fehacientes de su capacidad para devolvernos más lúcidos al mundo.

Las necesidades de los hombres en el nuevo siglo no han variado demasiado. Las causas de sus dolores más profundos, tampoco. Bien lo saben los responsables de esta película, de la cual la prensa norteamericana aseveró recientemente:

“…se trata de un reconfortante viaje en el tiempo. 'Across the universe' rescata un poco del ayer, tan solo para demostrarnos que algunas cosas nunca cambian, ni en el amor, ni en la guerra”.
 

Mezcla de ficción e historia
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Comentarios

Imagen de Freyja
Dom, 21/06/2015 - 15:36

La verdad es que particularmente, ADORO esta agrupación. A pesar de mi corta edad, los cuatro de Loverpool siempre han acaparado mi atención y mi más sincera admiración.

Su música simplemente es algo que no pasa de moda, recuerdo como si fuera ayer, que años atrás, cuando yo era más pequeña, mis padres cantaban sus canciones con algarabía...y ahora soy yo la que estalla de emoción con los ritmos, las letras y los mensajes que dejaron plasmados en su larga trayectoria.

Saludos.

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