Se encuentra usted aquí

Un salto al vacío
Las bebidas alcohólicas aún son vistas con cierta benevolencia por gran parte de la sociedad, quizá porque sus efectos más dramáticos no siempre se aprecian de inmediato. De esta manera, la conciencia colectiva queda adormecida ante un hábito que puede tener graves e irreversibles consecuencias.

Por

Por: 

Foto

Foto: 
27 Jul 2015


 

Variadas son las interpretaciones musicales a nivel mundial en las cuales se sugiere al alcohol como eficaz alternativa para ahogar penas, celebrar dichas y hasta incentivar la valentía

El alcoholismo supone un serio riesgo para la salud, que a menudo lleva, en su máximo grado de degeneración, a una muerte prematura a consecuencia de afecciones como la cirrosis hepática, hemorragias internas, intoxicación alcohólica, accidentes por la imposibilidad del autocontrol y el suicidio.

Así, al compás del tango “La copa rota”, del reggaetón “La redbull” a cargo de Jerry y Yonal o de alguna mexicanada al estilo de Paulina Rubio con su “Dame otro tequila”, muchísimas generaciones en todo el mundo han visto justificados sus estados de embriaguez.

Por supuesto que no estamos ante un fenómeno contemporáneo. Desde épocas antiquísimas los seres humanos desarrollaron la capacidad de hacer interactuar determinados elementos como granos y raíces, con el fin de obtener sustancias utilizadas para acompañar diversos rituales.

El ritual: a lo cubano: botella e’ ron, tabaco habano
En la mayoría de las ocasiones, a beber se comienza desde muy jóvenes. Apenas los padres dan el permiso para las primeras salidas nocturnas y ahí aparece alguien con el “líquido mareador”.

El “bautizo” casi siempre es con ron, aunque la cerveza y el vino también se prefieran. Cuando llega “el rifle” es recibido con un consabido “¡coñooo!” de aceptación. Entonces el tentador líquido se “baja” enseguida, ya sea en vasos o a puro pico de botella.

Si es ron apenas se degusta, pero, según viejos tomadores, es el paso por la garganta y “esa” sensación abrasadora de calor lo que lleva a repetir la acción.

La parada se sube una y otra vez. Por tanto, si todos toman hay que seguir el paso. No hacerlo constituye una derrota ante el barrio y los amigotes, pues tomar suele transformarse en un desafío, en un torneo donde la más importante regla es vaciar todo lo que esté lleno. No interesa tanto el escenario. Importan quienes asisten a la lid y nuestra aptitud para impresionarlos.

Por lo regular, en un entorno de bebedores masculinos, quien no “empina el codo” puede ser visto como el pesa´o, el flojo o incluso como alguien no tan digno de confianza.

 


 

Sigue...


 


 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.