Con las féminas se es más benévolo, aunque aquella capaz de estar a la par de un hombre podrá ser considerada la “socia” por excelencia para determinadas correrías.
Nada: que en la actualidad, el alcohol es asumido más allá de una bebida. Es como la pócima de algún druida gestada para garantizar la diversión y la capacidad de hacer sin inhibiciones.
Lamentablemente, muchos asumen este espejismo de manera acrítica, olvidando que se puede pasar la mejor de las veladas sin siquiera probar una gota, teniendo absoluto control de cuanto haces.
Por demás, el alcohol provoca efectos y acciones a corto plazo que devaluarán tu imagen, incluso ante quienes intentas impresionar.
Así la violencia, el llanto, la trasgresión de las reglas, el hacer o decir lo que no debes son resultados que a la mañana siguiente no querrás rememorar.
El alcohol1: una droga popular
No lo dudes ni por un minuto: el alcohol es una droga. Es cierto que se accede a ella con cierta facilidad; se vende en cafeterías, restaurantes, centros recreativos, ya sea en botellas, botellitas o canecas; en fin, todos los caminos conducen a ella. No obstante, sigue siendo un hábito tóxico.
Al ser la más ampliamente utilizada entre los jóvenes a nivel mundial, goza del beneplácito de quienes tejen los hilos del gusto mayoritario.
En este sentido, cada año cuantiosas sumas de dinero se destinan a publicitar y sublimar sus bondades, y ello, entre otras causas, la ha convertido en un problema social, pues ha adormecido el alerta sobre sus peligros.
Quizá la benevolencia con que muchos la miran es porque sus efectos más dramáticos no se aprecian de inmediato. La borrachera o la resaca molesta son efectos de apenas unas horas, pero hasta hoy han sido insuficientes para hacer desistir a alguien.
Por demás, las personas creen que mientras no se conviertan en el alcohólico típico —dígase “borracho”—, las consecuencias de beber frecuentemente y en altas dosis no son tan alarmantes.
Sin embargo, los estragos del alcohol pueden ser graves y muchos de ellos irreversibles.
El líquido tentador: su esencia
El abuso de esta sustancia ha sido reconocido desde hace ya varios siglos como un problema social, pero fue el año 1849 cuando el médico sueco Magnus Huss lo nombróalcoholismo y le asignó una serie de gradaciones que ayudaron a su comprensión.
Desde aquella fecha hasta la actualidad, varios han sido los conceptos que han intentado describir y aprehender la esencia de dicho padecimiento.
| Al inhabilitar ciertas capacidades, como el juicio y el autocontrol, se hace difícil la negociación de posibles salidas ante los conflictos. así, cuando se bebe y se produce el reclamo familiar, la violencia puede ser la única opción de respuesta. |
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