Bebé de armas tomar
Como uno de los símbolos del Día de San Valentín, Cupido ha sobrevivido al paso del tiempo para convertirse en parte del imaginario colectivo contemporáneo.
El niño alado ya no suele representarse desnudo, como en la antigüedad, sino con pañales, e incluso se le ha considerado un ángel, a la manera cristiana; corresponde en la mitología romana al dios del deseo amoroso.
Se le representa generalmente como un bebé de ojos vendados y armado con arco, flechas y aljaba. Las saetas son de dos tipos: unas con puntas de oro, para conceder el amor, mientras que otras las tienen de plomo, capaces de sembrar el olvido y la ingratitud en los corazones.
Venus, la madre del arquero infante, se preocupaba porque su hijo no maduraba ni crecía, así que consultó el Oráculo de Temis, el cual le dijo: “El amor no puede desarrollarse sin pasión”. Por eso se representa a Cupido como un niño, para indicar que el amor suele pasar pronto, y con los ojos vendados, para probar que ese sentimiento no aprecia el demérito o los defectos de la persona amada.
Historia de amor y tragedia
Cuando se habla de amor, sin lugar a duda, acude a la mente la obra “Romeo y Julieta”, una de las principales tragedias de William Shakespeare, que describe de manera magistral la verdadera atracción sin fronteras ni miedo.
El argumento narra la pasión de dos jóvenes que, a pesar de la oposición de sus familias, rivales entre sí, deciden luchar por el amor hasta el punto de casarse clandestinamente; pero la presión, y el antagonismo de Capuletos y Montescos, unidos a una serie de fatalidades, conducen al suicidio de los dos amantes.
La excepcional obra trascendió en el tiempo hasta ser considerada entre los principales referentes cuando se habla de las dificultades que se interponen en la unión entre dos seres.
El centro de las emociones
El símbolo del corazón es el que más frecuentemente se relaciona con el amor. Cuando aparece atravesado por la flecha de Cupido simboliza el amor romántico, y es la forma habitual en la que las parejas lo dibujan en los más disímiles lugares en aras de dejar constancia de su pasión.
También se hace alusión al corazón real o al pecho de los amantes como fuente y receptáculo del amor, y son comunes expresiones como partir, romper, robar o abrir el corazón.
El origen de este símbolo amoroso parece incierto, y existen diversas teorías. La idea del corazón como fuente de amor se remonta a varios milenios, cuando en la India, China y Japón, bajo el concepto de chakras, ubicaron en el tórax los centros de la “energía vital universal”.
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