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(Publicado en 2009)
Cuando en la primera mitad del siglo XX el nazismo asoló a Europa, muchos residentes en esa zona del mundo emigraron hacia distintos países de América, para huir de la barbarie y tratar de salvar la vida.
Entre ellos estaba el matrimonio formado por el alemán Erich Bunke y la polaca Nadia Bider, quienes en 1935 se refugiaron en Buenos Aires, la capital de Argentina.
En esa ciudad nació la hija de ambos, Tamara Haydée, el 19 de noviembre de 1937. La pequeña Ita, como le llamaban en casa, y su hermano crecieron en medio de algunas vicisitudes económicas, pues aunque los padres eran profesores, la crisis de la guerra se dejaba sentir también esta parte del mundo.
Con sus padres en el hogar aprendió varios idiomas, que le sirvieron de mucha ayuda en el futuro, además de piano, guitarra y acordeón, instrumentos que tocaba con gran destreza.
Cuando ya era una adolescente, Tamara Bunke viajó con su familia a la República Democrática Alemana en el año 1951, ingresó a la Juventud Libre Alemana y luego inició estudios en la Universidad Alejandro de Humboldt.
Cuando nueve años después el Comandante Ernesto Guevara visitó ese país, al frente de una delegación comercial, Tania fue su traductora. Más tarde se trasladó a Cuba y comenzó a trabajar en la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas y después en el Instituto de Amistad con los Pueblos y el Ministerio de Educación; además, se incorporó a las actividades cotidianas del pueblo cubano.
Después de un fuerte entrenamiento colaboró con la guerrilla del Che en Bolivia, donde cayó en una emboscada el 31 de agosto de 1967.
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