Pero, ¿qué es el amor?
Según Platón, Eros, el más antiguo de los dioses, era el Amor primigenio, la fuerza primordial de cohesión. Para la mitología griega, cuando el mundo no existía, cuando todo era un caos, cuando las cosas estaban en potencia, nació un impulso, una fuerza tremenda que fue capaz de ordenarlo todo, de unirlo, de darle forma y vida.
Una vez que Eros organizó todo el Universo, empezó a plasmarlo en distintos planos, como si fuesen escalones que van descendiendo desde un altísimo y sutilísimo Cielo hasta una Tierra muy concreta, visible y palpable que es aquella donde nos encontramos.
El dios, de acuerdo con la mitología griega, se encarga de que en cada plano haya alguna forma especial de amor, que se exprese de una forma apropiada a ese nivel.
Afirma Platón que hace muchos miles de años, cuando el Dios primero gestó nuestro Universo, comenzaron a dividirse las almas de los hombres, hasta llegar a las miles y miles que habitan sobre la Tierra. Estas almas que se fueron dividiendo, sentían como si hubiesen perdido algo, como si a cada una le faltase su mitad.
De ahí el concepto de las almas gemelas y del amor, como esa necesidad que sentimos todos los humanos de encontrar aquello que una vez formó parte de nosotros, pero que no encontramos ahora.
El amor era, ni más ni menos, la búsqueda de la unidad perdida, de la armonía por oposición y semejanza. Por oposición, porque a todos nos falta una mitad; la semejanza está dada en la afinidad espiritual, aquella que hizo que alguna vez dos almas fueran una, por lo que necesitan encontrarse otra vez.
Platón enfatiza que si el amor se expresa en todos los planos del Universo, es lógico que también se exprese en el plano físico. Solemos caer en la simpleza de pensar que para el amor platónico, todo lo que fuera sexo era automáticamente rechazado, y no es así. En la época de del célebre filósofo también había hombres y mujeres que se buscaban y se amaban, y trataban de expresarlo bajo todas las formas posibles.
Pero si el amor se expresa en todos los planos del ser humano, intentemos desarrollarlo en las escalas superiores, en la captación de los elementos a los que tiende el alma, ya que son más duraderos y auténticos.
¿Crees en el amor?
Adrián, como la mayoría, piensa que sí, “aunque la realidad a veces te hace dudar. No digo que uno debe conocer a alguien y ya estar enamorado, es un proceso de búsqueda y conocimiento individual hasta encontrar a la persona adecuada.
“Sin embargo, se estila mucho ahora, quizá influenciado por las tendencias musicales y un falso desapego que parece ser la clave para no sufrir —aunque pienso yo que es más bien para no sentir— que solo se valore la vestimenta, el estar a la moda, el dinero que puedes tener y adónde me puedes llevar a pasear hoy. Si mañana no te veo no importa.
“En ese vacío se mueven muchos, creyendo que es la mejor forma de vivir. Más equivocados no pueden estar los que así piensan”.
Para María Carla, “el amor está en todas partes, está en todo aquello que anhelas y disfrutas. En el ámbito de las relaciones hay una tendencia a tratarse, en especial a las mujeres, como cosas; una especie de involución, donde todos los derechos que se han obtenido parecen desaparecer en la relación.
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