Se encuentra usted aquí

Cuba joven

¿Trabajar o vivir del cuento? (Final)
22 Jun 2015

 

Cuba cuenta con más de un millón de jóvenes trabajadores, los que representan 44,4 por ciento de su población juvenil. Dentro de este sector poblacional, las más afectadas por los reajustes del empleo son las mujeres jóvenes, que constituyen 30,5 por ciento de la fuerza de trabajo femenina. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la desocupación tocaba en 2009 sólo a dos por ciento de las mujeres y a 1,5 por ciento de los hombres, panorama que tendrá cambios con la reducción del empleo estatal.

Yoana Estévez estaba en primer año de la Escuela de Instructores de Arte cuando quedó embarazada y tuvo que dejar los estudios. “Ahora soy ama de casa y vivo para cuidar a mi hijo. Yo pudiera conseguir un trabajo pero mi novio no quiere, él es quien se encarga de mantenernos”.

Entre las causas que sitúan a las mujeres jóvenes en situaciones más vulnerables se encuentran: las responsabilidades relacionadas con el matrimonio, así como el cuidado de los hijos y del hogar desde edades tempranas. Esto reafirma que muchas de ellas continúan reproduciendo patrones y estereotipos tradicionales que las condenan a ser amas de casa al igual que sus abuelas, lo cual se contradice con lo que socialmente se espera de ellas.

Pero también hay otras, como Mayda García, de 27 años, que dice: “¿Para qué voy a trabajar si con 198 pesos que yo ganaba como secretaria no resolvía casi nada?”. Ella apostó con su esposo por el negocio privado para sacar a flote su economía familiar.

Del total de jóvenes desempleados entrevistados por los investigadores del CEJ que no estaban interesados en trabajar, 79 por ciento expresaron sentirse cómodos porque sus familias los mantienen o reciben remesas del extranjero. Según ese estudio, únicamente 5,9 por ciento reconoció que la estaba pasando mal, mientras que 13,4 subsiste a través de negocios ilegales.

Salto de obstáculos
Crecer en medio de una realidad cambiante y contradictoria ha hecho que muchos jóvenes adecuen sus expectativas y pongan en tela de juicio valores como la familia, las relaciones de pareja, la manera de asociarse y, por supuesto, el trabajo. Universitarios cubanos en la Escalinata universitaria.

Algunos de los jóvenes entre 18 y 28 años entrevistados para este reportaje, sueñan todavía con esa etapa de sus vidas donde todo se resolvía gracias a mamá, papá o abuelita. Muchos añoran aquella infancia divertida llena de sorpresas en la que aprendieron a compartir con los amigos. Para la mayoría el hacerse joven es una verdadera carrera de obstáculos, que se expresa en asumir cada vez con más responsabilidad los temores y conflictos del mundo adulto.

Al conversar con Marcos Oliva, uno de los 10 jóvenes capitalinos encuestados, conocí que dejó de estudiar cuando terminó el noveno grado. Hizo las pruebas para la Escuela de Arte San Alejandro y desaprobó: “Yo quería ser pintor o escultor, ahora hago tatuajes. El jefe de Sector de la Policia Nacional Revolucionaria siempre está detrás de mí para que me vincule a un empleo; pero yo tengo 24 años y en un día hago más dinero de lo que gana mi papá en un mes entero”.

 

CONTINUARÁ

 

 

 

 

Artículos relacionados
Despejando incógnitas
¿Trabajar o vivir del cuento? (II)

 

Volver

 

 

 

 

 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.