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Historia

30 de junio de 1957
Tres jóvenes asesinados por luchar contra la tiranía
Ni Josué, ni Floro, ni Salvador rebasaban los 23 años de edad cuando fueron ultimados por la policía del dictador Fulgencio Batista
26 Nov 2014

 

 

 

Josué País García nació el 28 de diciembre de 1937 en Santiago de Cuba. Sus padres ―Francisco, pastor protestante, y Rosario― emigraron a Cuba desde Galicia, España. El futuro mártir y su hermano Frank fueron educados por la madre, ya que perdieron a la figura paterna cuando el primero tenía dos años.

Revolucionario de ideas martianas Josué luchó contra la tiranía de Fulgencio Batista en la clandestinidad y dentro de las filas del Movimiento 26 de Julio (M-26-7).

Floromiro (Floro) Vistel Somodevilla también nació en Santiago de Cuba, pero el 28 de mayo de 1934. Por necesidades económicas abandonó los estudios para trabajar como chofer. Reservado, formal y con un amplio concepto de la amistad, abrazó la causa revolucionaria y se vinculó al M-26-7 sin vacilación; así participó en varias acciones clandestinas con valentía y disciplina.

Salvador Pascual Salcedo fue otro santiaguero integrante del Movimiento 26 de Julio. Nacido el 8 de abril de 1934, estudió Derecho Administrativo en La Habana. Este empleado de tiendas, incapaz de contemplar impasible la injusticia imperante, realizó muchas acciones peligrosas en la clandestinidad. La heroica muerte de su jefe y compañero Pepito Tey impactó su espíritu rebelde y multiplicó su arrojo.

Estos tres jóvenes: Josué País, de 20 años, y Floro Vistel y Salvador Pascual, de 23, estuvieron entre los manifestantes que, 55 años atrás, el domingo 30 de junio de 1957, protestaron contra un mitin de apoyo al gobierno de Batista en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba, organizado por el sicario Rolando Masferrer.

Los revolucionarios habían planeado colocar petardos cerca del parque y salir tirando al aire para disolver la reunión. Uno de esos comandos lo dirigía Josué, quien, al no escuchar los explosivos ―no habían sido colocados por una incorrecta interpretación de las órdenes―, se desesperó y trató de contactar telefónicamente a otro revolucionario, Agustín Navarrete (Tin); al no poder hacerlo, decidió actuar.

Incautaron un auto, que manejó Salvador,  con Josué al lado y Floro junto a Belkis, Gloria y Elsa Casañas en el asiento trasero. Obligaron a las mujeres a abandonar el vehículo en la esquina de las calles San Antonio y Carnicería, y minutos después una patrulla comenzó a perseguirlos. En la intersección de Martí y Crombet otro automóvil policial les cortó el paso y fueron cogidos entre dos fuegos.

Tras un disparo en uno de los neumáticos, Salvador giró el auto que se estrelló contra un almacén; al salir, una ráfaga acabó con su vida. Floro, disparando su escopeta recortada, intentó parapetarse detrás del vehículo, pero recibió una bala en la espalda y otra mortal en la garganta. Pistola en mano, Josué fue herido en el brazo derecho y en varias partes del cuerpo antes de perder el conocimiento y ser capturado. Lo remataron de un tiro en la sien.

En el funeral, los tres féretros iban cubiertos con banderas del 26 de Julio, y en sus entierros los santiagueros corearon el Himno Nacional para esos tres patriotas que entraban para siempre en el martirologio de la Patria.

Fueron despedidos por la voz de un pueblo que les cantaba: “No temáis una muerte gloriosa/ que morir por la Patria es vivir”.

 

Fuentes:

 

- www.wikipedia.com 
 

- www.juventudrebelde.cu

 

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