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Diariamente, en todo el mundo, un número incontable de mensajes promocionan productos para erradicar cualquier tipo de insectos. Para esto, fabricantes y vendedores no solo ensalzan las bondades químicas de insecticidas y otros venenos, sino que satanizan totalmente la imagen de cualquier “bicho”.
¿El resultado? Una fobia generalizada y creciente hacia estos minúsculos seres. No importa que vuelen, repten o caminen lejos de nosotros, nuestro reflejo ya está condicionado para deshacernos de ellos, sin excepciones.
Si bien muchos de ellos pueden causar varios padecimientos a los seres humanos, en esta cruzada, apoyada acríticamente por la mayoría de los seres humanos, se obvian los beneficios que han reportado a la salud planetaria.
Una hormiga de éxito
Actualmente, pocas son las especies que ostentan el privilegio de haber estado entre los primeros organismos pobladores del planeta. Los saurios, sin duda, constituyen una de las más reconocidas. Sin embargo, existen otras como las hormigas que también podrían figurar en el peculiar listado, gracias a sus mecanismos de adaptabilidad.
A pesar de su tamaño, constituyen una de las especies más exitosas del planeta. Baste destacar que nos acompañan desde mediados del período Cretáceo, es decir, desde hace unos 130 millones de años atrás, haciendo frente a cuanto cambio geográfico y climático se ha presentado.
Estos insectos evolucionaron de antepasados similares a un tipo de avispa. En la actualidad se estima que existen entre mil y diez mil billones de tales ejemplares viviendo sobre la Tierra, diversificados en cerca de 14 mil tipos.
Sin duda, forman uno de los grupos zoológicos de mayor éxito, y si los anteriores números hablan muy a favor de su capacidad evolutiva, otros elementos también corroboran el hecho.
Especialistas dedicados al comportamiento de estos insectos plantean que han colonizado casi todas las zonas terrestres del planeta. Los únicos lugares carentes de su presencia son la Antártida y algunas islas remotas o inhóspitas.
Se considera que la conquista de tantos entornos se debe a su organización social, aprovechamiento de los recursos a su alrededor, capacidad defensiva y para modificar hábitats, así como a la tolerancia para coexistir con otras especies.
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