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(…) nunca les había escrito, pero ya me decidí, para ver si pueden hablar del tema de la Diabetes Mellitus en edades menores, para que fueran adaptándose a no comer tantos dulces, para que cuando sean adultos no padezcan de dicha enfermedad…
Yansunay Puerto Chaviano
La Diabetes Mellitus (DM) es un estado de hiperglicemia crónica, el cual puede deberse a la acción de diversos factores ambientales y genéticos que con frecuencia actúan conjuntamente.
El regulador fundamental de la concentración de la glucosa en sangre es la insulina, hormona sintetizada por las células del páncreas.
La hiperglicemia puede producirse por carencia de insulina o por factores que se oponen a su acción. Este desequilibrio produce anormalidades en el metabolismo de los carbohidratos, proteínas y lípidos.
El cuerpo necesita insulina para convertir en energía la glucosa, el principal azúcar de la sangre. En las personas con diabetes, el páncreas deja de producir insulina y, como resultado, la glucosa se acumula en la sangre y daña los vasos sanguíneos, los nervios y algunos órganos.
El término diabetes, por su etimología griega, significa “orinar mucho”, y mellitus, miel, por la eliminación de una gran cantidad de glucosa por la orina. En resumen, la DM es un síndrome heterogéneo que afecta el metabolismo en general, aunque lo referente a los carbohidratos es lo más conocido.
En esta enfermedad los componentes genéticos desempeñan una función esencial, a lo cual se añaden factores virales, inmunológicos y ambientales, según el caso.
En la infancia y la adolescencia, la diabetes más frecuente es la de tipo 1 (insulino-dependiente), que requiere tratamiento con insulina, porque ocurre un déficit total de esta hormona. Puede iniciarse desde etapa tan temprana como durante la lactancia, aunque su aparición es más común entre los cinco y siete años de edad, y en la pubertad.
Existen, además, la llamada diabetes mellitus tipo 2 (no insulino-dependiente), que suele aparecer en obesos después de los 40 años, y se origina por la resistencia que presentan los tejidos para utilizar la insulina, cuya producción se hace insuficiente para mantener los niveles de glucemia normales; y la diabetes gestacional, que aqueja como promedio a cinco de cada cien embarazadas en Cuba.
Los síntomas más frecuentes o típicos para el diagnóstico de la enfermedad son: poliuria (orinas abundantes y muy frecuentes), polidipsia (ingestión excesiva de agua, mucha sed), polifagia (comidas muy frecuentes), astenia (cansancio frecuente), pérdida o aumento de peso, así como prurito generalizado o en genitales.
El diagnóstico se basa en los antecedentes, síntomas y en los complementarios, principalmente la glicemia.
Si no se controlan adecuadamente los niveles de glucosa en sangre, esta patología crónica puede producir diferentes complicaciones basadas en las alteraciones metabólicas. Entre ellas figuran la cardiopatía isquémica, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, afecciones en los riñones, hígado y oftalmológicas, así como del sistema nervioso central (neuropatías) y vascular, por lo que es muy importante mantener un tratamiento adecuado y permanente.
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Comentarios
Estudio en la universidad y soy diabética hace 14 años. Me dan hipoglicemias nocturnas sin darme cuenta, aunque hace más de 2 años ya no me dan. Desde hace algún tiempo mi respuesta a los estímulos (psicológicos) no está bien, digo que no me concentro, se me olvidan las cosas que acabo de hacer. ¿Tiene algo que ver eso con la diabetes? ¿Puede la diabetes provocar daños neurológicos irreparables?