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(Publicado en 2006)
Yadir Suárez Llerenas es un adolescente de 17 años que desde muy temprano sintió inclinación por el ballet y, guiado por una enérgica determinación y el apoyo de sus padres, a los 11 se inició en esta carrera.
Actualmente es uno de los estudiantes que más llama la atención de sus maestros por dos razones muy importantes: su evidente talento y el hecho de ostentar, a su corta edad, varios premios.
Siento curiosidad por conocer más y le pregunto dónde comenzó su trayectoria:
“En la Escuela Vocacional de Arte de Matanzas y, aunque empecé retrasado un año con respecto a los otros estudiantes, en menos de seis meses logré ponerme al día”.
¿Cómo llegas a la Escuela Nacional de Ballet?
“Gracias a que, en cuarto año de nivel elemental, me dieron la oportunidad de participar en el Concurso internacional de Academias, en Ciudad de La Habana. ¡Imagínate!, mi primera vez en la capital y con el propósito de bailar. Para mayor sorpresa gané el tercer lugar. Ese fue el primer premio grande que obtuve en mi vida. Después en quinto año hice el pase de nivel y así pude ingresar en la escuela”.
Pero los premios parecen ser parte de tu sino, pues apenas ibas por tu primer año en el nuevo centro cuando obtuviste el máximo galardón en el Concurso Internacional de Estudiantes de Ballet. ¿Qué significó para ti?
“Me da alegría saber que el esfuerzo pueda dar frutos estimulantes. Por otra parte, siento agradecimiento hacia mis maestros. Ellos confiaron en mí y siempre estuvieron dispuestos a ayudarme en todo lo necesario. Principalmente mis profesoras Mirta Ermida y Marta Iris Fernández”.
¿Sientes admiración por algún bailarín en especial?
“Por supuesto, son varios los que me inspiran, pero mi ídolo es José Manuel Carreño. Lo considero un bailarín completo, versátil, capaz de interpretar cualquier personaje en las tablas, desde un príncipe hasta un esclavo. También está Carlos Acosta, un paradigma para todos los cubanos”.
¿Cómo combinas el tiempo entre la especialidad y la escolaridad?
“Ese es un tema complicado, ¿sabes? En realidad, la mayor parte del tiempo se la dedico al ballet, puesto que la enseñanza de éste es lo prioritario en nuestra escuela. Aunque trato de equilibrarlo y dejar un espacio para las restantes materias de formación general, como es el caso de Arte y Estética, Estudios Cubanos, Cultura y Política”.
¿Y el tiempo libre?
“Soy como los otros muchachos de mi edad, creo yo. Además de participar en todas las funciones de ballet, voy a ver obras de teatro, al cine, a conciertos de cualquier tipo de música, a fiestas y aunque te parezca risible duermo mucho cada vez que puedo. A veces tanto ensayo llega a extenuar. Nosotros empezamos a las 8 y media de la mañana y la jornada termina a las 5 de la tarde”,
¿Qué les aconseja Yadir a todos los jóvenes que sueñan con ser bailarines?
“Para bailar hay que dedicarle mucho tiempo a la carrera. Esto es imprescindible, porque si perdemos un minuto ya no lo recuperamos. Las cosas no se pueden dejar para última hora, no se debe ser finalista y menos en el ballet”.
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