| Museo
Finca El Abra
En una especie de abertura en medio de dos de las lomas de
la Sierra de las Casas, a unos tres kilómetros de Nueva
Gerona, el principal, poblado de la Isla de la Juventud, se
encuentra la finca "El Abra", lugar donde José
Martí permaneció algo más de dos meses
en mil 870 tras haber padecido los horrores del presidio político
y la realización de trabajos forzados por sus convicciones
patrióticas.
José Martí había sido
condenado en marzo del propio año después que
las autoridades españolas encontraron en la casa de
su íntimo amigo Fermín Valdés Domínguez,
durante un registro efectuado en octubre de 1869, una carta
en la que se enjuiciaba la actitud asumida por un joven que
se había enrolado en el llamado cuerpo de voluntarios
que constituía una fuerza militar auxiliar al servicio
de España.
Cuando José Martí fue encarcelado
y después condenado ya se había iniciado en
Cuba la lucha por la independencia y él había
hecho patente, no obstante ser un adolescente todavía,
su simpatía por el hecho que en Cuba se estuviese combatiendo
por la liberación del yugo español.
Durante varios meses en 1870, Martí
tuvo que realizar trabajo forzado en las Canteras de San Lázaro.
Se pudo librar de esa pesadilla y salir del presidio por las
gestiones realizadas por José María Sardá,
un catalán muy amigo de su padre, quién a su
vez era el propietario de la finca El Abra.
Sardá logró que las autoridades
españolas accedieran a concederle el indulto al joven
Martí atendiendo a su deteriorada salud. Fue así
como el 5 de septiembre de 1870 le fue conmutada la pena de
seis años de presidio por la de destierro a Isla de
Pinos. Algo más de un mes después, exactamente
el 13 de octubre de 1870, José Martí llegó
a la finca El Abra y allí estuvo hasta mediados de
diciembre en que viajó nuevamente a La Habana, para
salir en enero hacia España.
En la finca él dedicó muchas
horas a la lectura y también se estima que empezó
a redactar las tétricas vivencias de su etapa como
presidiario y que más tarde publicó en Madrid
con el título de “El Presidio Político
en Cuba”.
Desde 1964 en la finca El Abra funciona
un museo en el que se reflejan particularmente aspectos relacionados
con la adolescencia y juventud de Martí, de modo esencial
su etapa como estudiante.
En las vitrinas existentes en este museo
ubicado en la Isla de la Juventud, se hallan documentos, un
libro autobiografíado por Fermín Valdés
Domínguez, la réplica del grillete que llevara
Martí en las Canteras de San Lázaro, el extraño
crucifijo adornado con una carabela y sus tibias, regalado
por Martí a Trinidad Valdés, esposa de Sardá,
y además las sabanas y la cama utilizada por Martí
durante su estancia en ese lugar.
La finca El Abra, que cuenta con algo más
de 160 hectáreas de superficie, por su significación
histórica ostenta la condición de Monumento
Nacional.
(Tomado del sitio web de Radio
Taíno)
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