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En busca de un sueño
Por
IWC
Fotos: Elio
Miranda

Esta camagüeyana tiene muchos
deseos de trasmitir su amor por el arte. |
Marlys Reyes Sánchez es camagüeyana
de pura cepa. Alta, desenvuelta, sagaz, muy sagaz para sus
19 años. Ella es instructora
de arte, graduada en la especialidad de Teatro, aunque
confiesa que sus inclinaciones cuando pequeña eran
más bien por otra rama de las artes: la danza.
“Desde niña sentía atracción
por el espectáculo. Me pasaba horas frente al espejo
intentando imitar los pasos que daban los bailarines que veía
en la televisión. No existía ninguna tradición
artística en mi familia, pero sí mucho amor;
será por eso que el arte se nos coló
dentro, porque solo donde hay paz puede él florecer.
Y así fue que un día mi madre decidió
llevarme a clases de ballet y allí estuve muy a gusto,
no paraba de practicar las posiciones. Luego quise explorar
en otras manifestaciones artísticas y no hubo oposición.
Así que allí estaba Marlys en danza contemporánea
y luego en baile español. Me encantaba estar sobre
el escenario. Bailaba, cantaba, me sentía como si aquel
tablado fuera mi lugar. Y hoy estoy más segura que
nunca”.
Sin embargo, la especialidad por la que
se decidió a optar en el primer llamado de los instructores
de arte fue el teatro.
“Fue una corazonada. Te confieso que
había ido al teatro muchas veces, pero casi siempre
a espectáculos relacionados con la danza. Sentía
cierta simpatía por el teatro, me atraían todas
las ramas de las artes que se podían contener en una.
El teatro puede incorporar todos los elementos que desees:
la danza la pintura, la fotografía y, por supuesto,
la actuación…
“Me presenté a las pruebas
y me aceptaron. Sentí como si mi sueño comenzara
a hacerse realidad. Al menos una parte de él. Me adentraba
en un largo camino que recién ahora comienza. Por un
lado estaban la actuación, la dirección (que
es lo que más me interesa), y por otro, el magisterio.
Aprender para enseñar. Mientras mejor seas, mejor sabrás
formar. Es un equilibrio, el primero que aprende cuando imparte
es el mismo maestro. Ser instructora de arte me brinda la
posibilidad de conocer cada día, de descubrir dónde
tengo ciertas dificultades o desconocimientos, y entonces,
poder ahondar en esas zonas, hacerme mejor instructora y a
la vez, mejor actriz dramática”.
La superación diaria es el secreto
de esta muchacha. Cuenta con el apoyo familiar, principalmente
de su madre: “Sin ella no me fuera posible ser la persona
que soy, y mucho menos aquella que en cada jornada intenta
superarse. El tiempo me es escaso. Cada día leo, sobre
todo teatro. Preparo las clases. Hago ejercicios de actuación
y concentración. En la escuela hemos creado un grupo
entre los estudiantes: están presentes las prácticas,
el montaje de las obras.

Es una incansable estudiante. |
“También estudio la carrera
de Comunicación Social por curso para trabajadores en
la Universidad de Camagüey.
Allí aprendo mejor aún la manera de transmitir
los conocimientos que pueda adquirir. Es una carrera hermosa
porque tiene que ver con las personas, la manera en que puedes
llegar a ellas”. Por si fuera
poco, Marlys también ha incursionado en la radio. “En
Radio
Cadena Agramonte pasé un curso de actriz radial
y allí aprendí muchísimo, especialmente
en el campo de la dicción. Es una ventaja poder escuchar
tu propia voz, analizarla y descubrir las modulaciones que
fallan o no son adecuadas. Me gustó incursionar en
ese medio y no por esto desdeño el teatro”.
La relación
con los alumnos ha sido una escuela diferente para ella. “Quizá
miedo no sea la palabra que defina mi primer día de
clases, pero sí sentí un gran nerviosismo. Quería
ser ejemplo para ellos, entregarles lo mejor de mí
y que se sintieran atraídos por el teatro. Al principio
fue algo difícil por mi inexperiencia. Pero mientras
el curso avanzaba, la relación se transformaba. Fue
un trabajo paciente. Ellos hoy me ven como su profesora y
yo estoy muy contenta con ellos, que son el fruto de este
esfuerzo. Algo de su formación cultural me pertenece.
Y esto es un gran aliciente para ser cada día mejor,
comprender y conocer más. Es una escuela mutua. Todos
aprendemos cuando comienza el turno de clases”.
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