| Premiado
por la vida
Por Roxana
Rodríguez
Fotos: Wildy

Simpatía y responsabilidad
caracterizan a Andy. |
Andy Morffi Jurajuria proyecta más
edad de la que tiene. Al escucharlo, contrastan la lozanía
de sus 21 años y lo juicioso de sus argumentos, mientras
nos hace cómplices de sus ajetreos como maestro
emergente en una secundaria básica del municipio
de Plaza, en Ciudad
de La Habana, y presidente de la FEU
en la sede universitaria del mismo barrio capitalino.
Sin embargo, este espigado villaclareño
no por maduro deja de mostrarse simpático y, sobre
todo, muy conversador. En sus ratos libres se divierte como
cualquier muchacho de su tiempo; aunque nunca desestima la
compañía de buen libro para cultivarse, no quiere
abandonar a la casualidad todo cuanto pueda compartir con
sus alumnos.
Inmerso en la cotidianidad
del aula o liderando a su colectivo estudiantil, Andy impresiona
por su entrega a diversas tareas. Por eso, en noviembre del
2005, resulta elegido delegado a la Asamblea Municipal de
la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en representación
de la localidad donde se ejercita como pedagogo.
"Me sorprendió un poco ser seleccionado
para este encuentro sindical, pero cuando empecé a
empaparme con los temas a debatir, comprendí que mi
preparación cultural, política e ideológica
estaba a la altura del evento. Entonces, me sentí más
delegado al constatar la vinculación de los asuntos
tratados con la labor de los maestros emergentes.
"En cada una de las sesiones se pasó
revista a las líneas esenciales de la CTC. Se analizó
con énfasis el apoyo de esta organización a
los programas de la Batalla de Ideas, la lucha contra la corrupción
y las ilegalidades, y la campaña a favor del regreso
de nuestros Cinco
Héroes.
"Intervine en varias comisiones, donde
me referí a la importancia de la preparación
político-ideológica en el presente, la cual
no solo se logra leyendo la prensa o poniendo en el mural
de nuestro centro laboral cuanto nos atañe, se alcanza
en la medida de que como pueblo seamos capaces de aunar fuerzas
para demostrarle al mundo la autenticidad del proyecto social
cubano, capaz de ofrecer igualdad a todos los ciudadanos."
SJ: ¿Por qué decides
formarte como maestro?
"Mi madre ejerció el magisterio durante
un tiempo y tal vez, por su influencia resolví estudiarlo
cuando crearon los pre-pedagógicos. En aquella época,
el país necesitaba preparar un alto número de
educadores; yo era jefe de colectivo en la secundaria y no
dude en dar el paso al frente. Lo conté a mis padres
y ellos me aconsejaron que lo estudiara solo si tenía
vocación.
"Empecé la especialización en la asignatura
de Inglés, luego me embullé con la historia
hasta ahora."

Andy se siente un verdadero educador. |
SJ: ¿Cómo fue tu impacto
inicial frente a un aula?
"Muy bonito... me tocó hacer las prácticas
laborales en una de las secundarias básicas de la Ciudad
Escolar Che Guevara, de Las Villas, y a los primeros que impartí
clases fueron a mi hermano menor y mi primo. Ellos estaban
en noveno grado y yo en décimo.
"A la profesora que le correspondía
entrenarme nada más le dio tiempo a explicarme lo esencial,
pues se enfermó a los pocos días y debí
enfrentarme solo a siete grupos. En ese momento, todavía
no existían las videoclases; era la voz del maestro
y el libro de texto únicamente".
SJ: ¿Y qué pasó
después?
"Seguí esforzándome y, al concluir
la enseñanza media, obtuve el mejor premio de mi vida.
El Comandante en Jefe entregó personalmente los diplomas
de graduado a los diez estudiantes más integrales de
ese curso, entre ellos figuraba yo. A mis padres casi les
da un infarto de la emoción.
"Después he vivido experiencias
muy gratas en mi doble condición de trabajador y estudiante
universitario; en primer año, recuerdo una bien especial
vinculada a la educación de un alumno que mostraba
síntomas de esquizofrenia. Trabajé con mucha
dedicación en este caso, le apliqué diversas
técnicas y como resultado, hoy ese niño es el
jefe de su grupo y aspira estudiar una carrera afín
con las telecomunicaciones.
"Finalizando el curso pasado me designaron
jefe de grado en la ESBU Guido Fuentes, uno de los centros
más grandes del municipio de Plaza. Allí estuve
muy ligado al claustro de dirección y durante dos meses
desempeñé el cargo de director. Esta experiencia
significó un gran reto, aprendí sobre muchas
realidades.
"En la actualidad, soy reserva de cuadros.
Atiendo lo referido a las vías de superación
y desarrollo de los muchachos (concursos, talleres), la preparación
político-ideológica y unido a ello, capacito
a los jefes de grado; además de ocuparme de mis deberes
como de la FEU."
SJ: ¿Cómo combinas
tus funciones profesionales con las actividades de líder
estudiantil?
"Si digo el cómo,
estaría inventando una respuesta al azar. En realidad,
no lo sé. Parece difícil, pero no lo es; simplemente
fluye..."
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