Le debo mucho a la FEEM

Por Roxana Rodríguez

Elizabeth Mirabal Llorens.
Los recuerdos que Elizabeth guarda de la FEEM la acompañaran toda la vida.
(Foto:Wildy)

Su apariencia introvertida no me permitió imaginar que Elizabeth Mirabal Llorens fuera tan excelente conversadora. La conocí durante las sesiones del Pleno Nacional de la FEEM, el mismo día en que sus compañeros del Secretariado Nacional y Provincial le daban la despedida de la organización.

Esa mañana de esperanzas y “hasta prontos”, esa chica de 18 años, con una sencillez sin límites, me contó de su vida, de sus sueños y anhelos, de cuando se decidió por el periodismo.

“Quería ser periodista desde que estaba en sexto grado. En aquel tiempo ni siquiera sabía en qué consistía, solo tenía la imagen de los reporteros del Noticiero de Televisión”.


Ya desde esa época participaba en concursos de Historia y Literatura. Escribía y leía mucho. Mientras lo hacía, perfilaba su orientación profesional. Así Elizabeth recibió su recompensa y hoy es estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

“Me encantan las personas de esta facultad, son muy buenas desde todo los puntos de vista. No son para nada superficiales, eso sí, muy inteligentes. En los recesos lo mismo te los encuentras leyendo un libro sentados en la escalera, que tocando guitarra. Lo mismo te regalan un collar que una piedra del Morro, simplemente porque es algo especial.

“Son gentes diferentes, muy capaces, que le ponen mucha importancia al compromiso con la sociedad, con el pueblo, con su tiempo. Pienso que en estos cinco años me voy a sentir muy bien”.

Este es el presente. El ahora y el mañana tal vez. Pero hubo un pasado repleto de compromisos con una organización que todavía siente como suya.

“Durante mi trabajo en la FEEM tuve muchas responsabilidades. En todo ese tiempo llevé una vida muy difícil. Cursaba estudios en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, y casi siempre tenía que salir con pase especial, pues las reuniones eran por la tarde.

“Estudiaba con muchísimo sacrificio. Apenas tenía posibilidades de aprovechar el tiempo libre. No obstante, le debo mucho a la FEEM. Le debo cómo y cuanto soy; la oportunidad de haber conocido cómo piensan muchos jóvenes en el mundo; de participar en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Argelia; de apreciar de cerca el proceso bolivariano durante el Encuentro de Solidaridad Cuba-Venezuela; de conocer a los presidentes Lula da Silva y Hugo Chávez.

“Ahora en la Universidad estoy descubriendo otro mundo, siempre estoy al tanto de todas las presentaciones culturales, muestras cinematográficas, exposiciones fotográficas y de artes plásticas”.

Fiel amante de la literatura desde niña, Elizabeth reconoce que esta afición fue inducida por su padre, una suerte de médico-poeta, cuya influencia caló muy profundo en su sensibilidad. Sin embargo, no es solo la lectura de un buen texto lo que más disfruta. Más que eso, le fascina compartir con otros las interpretaciones de lo leído y hallar puntos de contacto con la realidad en que vive.

“La cuestión no está únicamente en leerse el libro o en el poder de identificación que logre con los personajes, sino en la posibilidad de encontrar en ellos símiles con tu vida personal. Ahí está lo mágico de la lectura. No es leer por leer. Es leerlo todo, los clásicos, los best sellers…, para tener argumentos y poder opinar, criticar, rebatir o elogiar una obra, cualquiera que sea”.

El futuro de esta joven cubana es nítido. Restan cinco años para alcanzar el principio del fin. ¿La meta? Desarrollarse en el periodismo investigativo…

“Me veo desempolvando historias ocultas de ciertos lugares de La Habana, y escribiendo sobre ellas. Me atrae mucho el proyecto social y cultural del Centro Histórico de la ciudad, quizá algún día pueda hacer algo en él.

“Pero para llegar allí será muy importante conocer, estar informada; la sociedad y el mundo están cambiando constantemente, todos los días sucede algo nuevo, la única manera de estar al día es esa, todo está en proponérselo”.

 

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