| IV
Foro Mundial del Agua
Una vez más, se escurrió
entre los dedos
Por
Alicia Centelles

¿Cómo puede alguien
creerse dueño absoluto de un recurso natural como
este?
(Foto: Archivo)
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Lamentablemente, no son escasos los ejemplos
en que reuniones internacionales convocadas con objetivos
realmente altruistas con respecto a la población del
planeta, terminan en acuerdos concretos y en medio de discrepancias
insalvables, debido al predominio del criterio de los más
poderosos y acaudalados.
Mucho es lo que sabemos sobre el
agua, pero, paradójicamente, ha sido imposible
lograr acuerdos fundamentales en cuanto a su ahorro, uso y
correcta distribución a nivel del orbe. Así
se demostró en el recién concluido IV Foro Mundial
del Agua, efectuado en México del 16 al 22 de marzo
y en el que participaron 140 países, entre ellos Cuba.
El tema principal del 4º Foro Mundial
del Agua: "Acciones locales para un reto global",
fue absurdamente dejado a un lado. Ni siquiera se tuvo en
cuenta que más de cien niños de 11 a 15 años
presentaron sus actividades locales ante políticos
y expertos, en una sesión del evento llamada "Diálogo
Intergeneracional".
Muchos de los participantes reconocieron,
con gran pesar, que para países poderosos como Estados
Unidos, el agua es un recurso económico. De ahí
que no resulta difícil comprender su negativa a reconocer
el derecho de todo ser humano al líquido vital.
Otro tema presentado en el IV Foro, el de
la privatización de ese recurso natural, tampoco apareció
reflejado en la Declaración Final de la reunión
internacional, a pesar de las airadas protestas de numerosos
participantes y manifestantes.
Conformarse con afirmar que “lo fundamental”
del encuentro fueron las sesiones que pudieron realizarse
y “el intercambio de experiencias entre distintos países”,
como hicieron algunos funcionarios, es cerrar irresponsablemente
los ojos ante la realidad de poblaciones enteras privadas
del acceso al agua, y cuyas condiciones de vida, en consecuencia,
alcanzan lo infrahumano.
No importa cuántos foros internacionales
vuelvan a convocarse sobre el tema, ni cuántas naciones
envíen sus representantes: es hora ya de que los hombres
realmente conscientes unan sus esfuerzos para evita que el
egoísmo, la desidia y la ambición destruyan
la casa de todos.
¿Cómo
puede alguien creerse dueño absoluto de un recurso
natural como este?
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