“Con este trabajo obtuve el premio de Actuación masculina en el Festival de Cine Pobre de Gibara en 2012. El solo hecho de ser el único cubano nominado en Actuación en esa oportunidad, significó una dicha tremenda.
En cambio, por la propia forma agitada de la televisión, se complica el desempeño y a veces quedan lagunas, inconformidades que no siempre dependen de uno”.
SJ: ¿Cuántos “tragos” dulces y amargos te han dejado estas experiencias televisivas?
“A los actores no se nos respeta como debería, ni se nos ofrece la atención que precisamos. A veces median muchos factores por encima del talento. Además, existen subestimaciones alrededor de nuestro trabajo, que es tan importante como cualquiera de los roles que implica una producción.
“Lo peor del medio televisivo es la manera en la que se está haciendo, productivamente. Se trabaja en condiciones paupérrimas, fatales. Y lo mejor es la popularidad y el nivel de aceptación que brinda a quienes actuamos. Entrar todos los días en las casas de las personas representa un impacto bien fuerte”.
SJ: ¿Qué puertas te ha abierto la popularidad?¨¨
“Muchísimas. Si bien otros trabajos me han ayudado con la economía, la televisión me ha viabilizado muchos trámites, me ha conectado con muchas personas, lugares…”.
SJ: La labor actoral, aún en el cine, no es una de las mejores pagadas en Cuba, supongo entonces que cuando hablas de remuneración no te refieras a tu trabajo en el ICRT… ¿De qué empleos hablas?
“Llevo cinco años con otra arista, en la cual me ayuda mucho la actuación: la presentación. Intervengo en el segundo show de Tropicana. Paralelamente trabajo también en el Proyecto Divino de Cuba, en el Café Cantante.
“Es una rutina algo agitada y que demanda mucha dedicación, pues comprende las madrugadas. Además, sin dejar de laborar en la TV. Ha representado un sacrificio acostarme cerca de las 3:00 a.m., levantarme a las 8:00 a.m. y salir a grabar doce escenas, llegara casa a aprenderme las del día siguiente y un poco más tarde salir de nuevo para un espectáculo.
”Sin embargo, sé que muchos actores jóvenes quisieran la posibilidad de tener, al menos, un plan B, porque ciertamente la actuación, hasta en el cine, no es bien remunerada”.
SJ: Naciste en San Luis, un pueblo de Pinar del Río, y provienes de una familia donde no hay una formación cultural lo suficientemente fuerte comopara que supieras, desde pequeño, que querías ser actor. ¿Cómo descubriste tú vocación?
“Nunca valoré la idea de ser actor, ni siquiera conocía el término. De niño no fui al teatro, ni disfrute de esa vida cultural que tienen las ciudades.
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