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Disímiles personajes situados en contextos opuestos, desde “el bueno de la película” hasta el delincuente más buscado, resaltan entre los principales papeles asumidos por Ricardo Alain Aranda Pérez, quien alcanza esa asombrosa versatilidad, gracias al talento que posee en la actuación.
Jovial y comunicativo, este intérprete accedió a hacer un alto frente a las cámaras para conversar con los amigos de Somos Jóvenes.
SJ: ¿Cómo llegaste a la televisión?
“A través del casting realizado con vistas a escoger quienes participarían en la serie juvenil Enigma de un verano. Allí fui seleccionado por el director Roly Peña para interpretar uno de los papeles protagónicos en esas aventuras: El Colora ‘o. Eso ocurrió mientras cursaba tercer año de la Escuela Nacional de Arte”.
SJ: ¿Se te hace difícil obtener algún tipo de personaje?
“Pienso que estoy capacitado para asumir cualquier tipo de personaje y no quiero que se me encasille con estereotipos determinados. Puedo acercarme a la caracterización pretendida; además, aprendí a amar cada papel, porque todos tienen magia”.
SJ: ¿Qué tipo de papeles prefieres?
“Los personajes que asumo los hago dando lo mejor de mí, aunque prefiero los que transmitan enseñanzas, emociones.
“Si me dieran a elegir, escogería los negativos, pues son versátiles, casi siempre presentan numerosas facetas, y el público se identifica con ellos. Por lo general, están excelentemente escritos y cuentan con superior riqueza en matices, dada por la misma dramaturgia. También son más recordados.
“Con los papeles de malo se puede asumir mayor protagonismo, sin importar cuán pequeños sean. Sin embargo, todos los confecciono de forma similar en cuanto al estudio y la observación de los entornos en que se desarrollan; trato de entenderlos y de construirlos lo mejor posible”.
SJ: ¿Satisfacciones en tu vida profesional?
“Muchas. Lo que más me gusta son los desafíos que te va imponiendo la vida, el placer que se siente al disfrutar un proceso de montaje, ver una obra terminada, la puesta en escena; el estar satisfecho, no conforme, con lo hecho, con la interpretación, pero sobre todo ser recordado, quedar grabado con agrado en la memoria de los espectadores, que ellos te conozcan y agradezcan tu labor.
“Conseguir crear un papel querido y acogido”.
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