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Recreación, ¿por qué no?

Ante la eterna afirmación de muchos jóvenes de que no existen espacio para la recreación, es necesario diversificar su mirada en relación con el tema
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Por Isabelle

Jóvenes cubanos bailando.
Nadie puede negar los atractivos del baile, pero no es la única forma en que puede emplearse el tiempo libre.
(Foto: Elio Miranda)

Estás de vacaciones. Luego de un intenso curso te ha llegado la hora de tomarte un diez. Tu mente ha buscado alternativas para desconectar en estos dos meses. Sin embargo, playas, fiestas y quizá el campismo o alguna discoteca de moda son las únicas que se te ocurren.

A pesar del actual esfuerzo de varias organizaciones por incentivar en los jóvenes nuevas miradas con respecto al empleo de su tiempo de diversión, sigue siendo recurrente para una importante mayoría la visión onírica de las discotecas y centros nocturnos como la meca del disfrute. La música del momento, amplitud para bailar hasta el delirio, gente nueva para conocer, el ambiente justo. No obstante la contemporaneidad de la imagen anterior, en la Cuba actual este no es un hecho novedoso.

Salvando distancias, hacia la primera mitad del año 1800, según apunta el periodista Ciro Bianchi en su crónica “Anótelo si quiere”, publicada el 24 de febrero de 2002, en el diario Juventud Rebelde, “algunos viajeros y memorialistas ya hacían recaer su mirada en la afición de los cubanos por el baile”.

Acerca del tema, Idianelys Santillano Cárdenas, psicóloga del Centro de Estudios sobre la Juventud declaró a la misma fuente “En los patrones que marcan la tradición recreativa del cubano influye nuestra ubicación geográfica. El hecho de que vivamos en una Isla, y que el clima sea tropical, avala que nos encante ir a la playa y realizar actividades al aire libre. También existe una estrecha relación entre estas preferencias y la idiosincrasia del cubano. Si miramos las condiciones sociohistóricas en las cuales se formó nuestra identidad vemos que estuvo alrededor de las industrias azucarera y tabacalera.

“La vida cotidiana en Cuba era más popular, desinhibida (...) Los patrones que hoy vemos son los de esa mayoría alegre, espontánea, bullanguera, que gustaba de bailar”.

Son actitudes casi heredadas. Por ello quizá, el gusto por el baile y el fiesteo tiene preponderancia entre los jóvenes, en detrimento de otras alternativas que puede llenar sus expectativas.

En este sentido, para Laura Domínguez García, doctora en Ciencias Psicológicas, “aún queda mucho por hacer en la educación de las jóvenes generaciones en este campo, ya que las opciones de recreación pueden ser mucho más amplias. El cine, el teatro, la visita a museos, la práctica de deportes, por solo citar algunos ejemplos”.

Sin duda, la creación de gustos y valores en adolescentes y jóvenes es una labor de la sociedad. La familia, el barrio, la escuela y los medios de comunicación son algunos de los factores que influyen en la estética e inclinaciones de este grupo social.

Durante el período revolucionario los gustos y preferencias recreativas de las jóvenes generaciones se diversificaron. Sin embargo, la crisis económica de los años 90 repercutió en las opciones de diversión de la población cubana, las cuales se desplazaron, principalmente, hacia las playas y las fiestas con los amigos. Este hecho mantiene su latencia en la actualidad, y a ello se suman, además, la televisión, el cine, la música, la lectura y el campismo como las opciones más socorridas para una gran mayoría.

No obstante, estas inclinaciones no coinciden del todo con las expectativas reales de la juventud. En muchísimos casos se asocia recreación con baile música, fiestas; asumiendo alternativas como la visita a museos y galerías, tomar cursos sobre temas afines y hasta la práctica de deportes como opciones casi insípidas. Y es que la visión de una buena parte de los jóvenes sobre el tema está monotematizada o limitada.

Rediseñar estrategias
En la actualidad, muchos han comenzado a cuestionar su modo de recrearse. Si bien disfrutan ante un poco de música puesta en cualquier lugar, ya le van quedando chiquitos los sonidos estridentes o el chapuzón refrescante.

Aunque algunos empiezan a percatarse de lo diversa que puede ser la recreación, aún se nota cierta incertidumbre al intentar enumerar más de cuatro o cinco alternativas diferentes, o al clasificar la lectura o la asistencia a un taller como formas de disfrute.

Para la doctora Laura Domínguez García, “el término de recreación está muy asociado al de tiempo libre y este es el que empleamos en realizar actividades que no tienen un carácter obligatorio. En este sentido si, por ejemplo, un joven lee literatura especializada en el campo de su profesión, de la que estudia o desempeña, y esto le reporta placer, aunque se trate de una actividad intelectual, esto formaría parte del contexto de su recreación, lo cual es bien distinto si lo hace por una presión externa, por cumplir determinada exigencia”.

Si la recreación es un tipo de actividad que realizan las personas en su tiempo libre y debe caracterizarse por brindar un bienestar físico y espiritual, el asunto estaría en mostrarles a los jóvenes esas otras alternativas que también pueden producir ser placenteras.

Lo más sensato sería, a juicio de algunos especialistas, no exigirle al joven el cambio de sus gustos o criticar su modo de divertirse, sino darle nuevas opciones y enseñarlo a disfrutarlas.

El conocimiento real de las propuestas de los Joven Club de Computación y Electrónica, los Video Club Juvenil o las Casa de Cultura podría convertirse en un referente importante.

Pero ya se dan pasos promisorios en este sentido: la inclusión de instructores de Arte en las escuelas y casas de Cultura, no solo contribuye al aprendizaje de las modalidades artísticas, sino que proporciona a las nuevas generaciones una mejor visión para apreciar diversas proposiciones.

Alternativa al margen de las modas
De territorio periférico podría catalogarse el municipio de Arroyo Naranjo, en la capital del país. Allí se encuentra la Casa de Cultura Justo Vega, cuyos trabajadores, tal vez por su lejanía de los centros recreativos más importantes y populares, se esmeran por convertirla en una especie de centro de referencia.
Por ello, dentro de su vetusto local se desarrolla un fuerte movimiento cultural.

Jornada tras jornada se trabaja en la institución para enriquecer la calidad de vida de la comunidad y fortalecer la identidad cultural del municipio. Para ello la activa participación de niños y jóvenes es fundamental.

Zuleika García Caraballo, responsable de la organización de las actividades en la instalación cultural, señala: “Muchos jóvenes no solo vienen para prepararse o tener herramientas para iniciarse profesionalmente en alguna manifestación artística. Muchos vienen buscando una alternativa de recreación, porque en los talleres, al darles herramientas para apreciar determinada manifestación artística, comienzan a verla como una distracción, un disfrute”.

Al conversar con algunos muchachos de la localidad percibimos un sentimiento de satisfacción con respecto a la labor de la Casa de Cultura.

Como la programación de esta reconoce la importancia que tiene la música para los jóvenes, la propuesta está bien balanceada, y a las peñas de hip-hop, trova, rock y sonidos más populares, se anexa el rescate de algunas sonoridades ya no tan contemporáneas.

A lo mejor no has pensado en esto
Un paseo por tu barrio, para descubrir lugares de los que nunca te has percatado; juntarte con otros amigos e inventarse un grupo de teatro, solo para divertirse; reunirte con la familia para jugar dominó; organizar tertulias en las casas, y conversar durante horas sobre cualquier tema: todas estas ideas, y muchas más, pueden ocurrírsete para distraerte sanamente durante estos meses de descanso. ¡No lo dudes!

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